El primer tema sigue
la línea estética de El Barrio, con cortes
que acentúan el compás de tangos. Creo que
es en este corte donde podemos apreciar las posibilidades
cantaoras de este artista que tras desaparecer el grupo
“Mantequita colorá” inicia con este trabajo
su carrera en solitario.
Continúa con Seguirilla Street, que es un rap insípido
y decadente sin estructura. El caso es que hay un momento
en el que hace una letrilla por tangos que derrocha flamencura
y que de haber desarrollado le hubiera dado un aire totalmente
distinto al tema.
El contrasentido es cómo algunos jóvenes utilizan
el estilo de rap para defender su carácter flamenco
ante el mundo. Claro que es más fácil si se
quiere presentar algo actual y moderno, parece como si esto
no se pudiera hacer desde el mismo flamenco.
Lo que continúa es monótono y poco original.
“Dale una razón” es una salsa arrumbada;
“Quiero sentir”, con una base rítmica
un poco estridente, es el tipo de música donde se
puede vislumbrar que Jacobo se encuentra más a gusto;
“Estás cansada” es una rumba de estribillo
muy de actualidad;
“Mátame a besitos” es
un tema simplón y muy inmerso en lo que ahora se
está haciendo con la denominación de tangos
modernos. Lo cierto es que el principio promete y Jacobo
tiene un excelente registro.
“La silla de enea”, “Perdóname
tú” y “Debajo del puente” son más
tangos, y aunque estos parecen más flamenquitos que
los otros, vuelve a acercarse a la estética de El
Barrio, al igual que en la siguiente bulería titulada
“Mi desengaño”.
“A las mares” es el más
tranquilo de los cortes, con algo de mejor gusto y la incorporación
de la armónica en el primer plano de la armonía;
y termina con “Un ratito en el estudio”, que
se trata del más flamenco de los cortes del disco
y seguramente, la línea que si este joven artista
desarrollara, le conduciría a encontrar un estilo
más personal y profundo, ya que cuenta con una buena
afinación, una tesitura de voz agradable y una melismática
interesante.
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