José
Deluna es un joven madrileño de 29 años que
ha publicado su obra prima en este año. Un disco
que se suma a la nómina de discos de guitarra de
concierto del ejercicio 2004. En este trabajo, este artista
no se caracteriza por ser un virtuoso de la guitarra. En
Deluna prima más el sentimiento que la técnica,
o por lo menos, ése es su discurso en la búsqueda
de su propio sonido.
El primer corte de la obra son unos Tangos pegadizos
y flamencos, que cuentan con el buen registro de David Vazquez.
El planteamiento es sencillo y fresco, dando prioridad a
una melodía sentimental y estructurada. Continúa
con “Llanto roto y un adiós 11-M”; una
Taranta que intenta homenajear a los afectados por el trágico
atentado terrorista. Cuando ojeas los títulos, te
asalta la curiosidad. Para una temática tan delicada,
te imaginas que toda la profundidad disponible será
liviana. José Deluna se fundamenta en un bonita melodía
para crear importantes momentos de tensión. Adolece
de falta de nitidez pero el tono melancólico y tierno
cubre las expectativas.
“Va por ti” son unas alegrias, sin más.
Sin inventar nada, y creo que sin tratar de hacerlo, se
mueve con solvencia en la tradicionalidad y en la estética
actual del flamenco.
En “Nostalgia”, subtitulada “Fantasía
flamenca”, sigue incidiendo en el carácter
nostálgico y trasnochado que marca la línea
de la mayoría de los cortes. Esto sólo cambia
en la bulería “Morena de Guante Blanco”,
en la que todo está demasiado enmarañado.
El concepto es flamenco
y al mismo tiempo, moderno, musical, pero no es un tema
cuadrado para quien lo escucha. Es más una pieza
para guitarristas que para aficionados al flamenco. Y esto
mismo sucede con “Viejo sueño”, tema
en el que no descubres que se trata de una granaína
hasta la mitad del tema, que en palabras del propio autor
“es debido al uso de armonías largas frente
a las tradicionales armonias flamencas que suelen ser cortas
y vuelven constantemente a las claves de identificación
de la granaína”.
Pegadiza y rítmica composición es “Conjuro”,
una soleá por bulerías con pasajes vertiginosos
y un extraordinario derroche de fuerza y compás.
Y termina con “Tierra cabal”, que es una cabal
que se mueve en la frontera con la estética árabe.
Experimenta con la armonización, pero desluce el
resultado final del cante, seguramente por falta de una
estrategia clara.
José Deluna se destapa como
guitarrista solista con este disco, incisivo en determinados
recursos que producen cierto vértigo en audiciones
más reposadas, pero que contrarresta con un interesante
concepto musical. Tendremos que seguirlo…
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