A los 40 años de la desaparición
de Edith Piaf, apareció esta revisión andaluza
de la obra de esta emblemática artista de la Chanson
Francesa de manos de Ana Salazar, una joven de 25 años
que ha ido con las más prestigiosas compañías
de baile y que cuando se destapa cantando, cuenta con la
simpatía de todo el ambiente flamenco.
Acercarse a este disco en busca de música
flamenca es un error, a pesar de que se le otorgara el premio
nacional de flamenco como mejor disco de cante revelación.
No obstante, hay que reconocer que es un
gran trabajo discográfico, que estamos ante un disco
verdaderamente agradable, no sólo por los recuerdos
que despierta el volver a escuchar música que en
mi caso escuché durante mi infancia, sino por una
cuidada realización, una natural adaptación
de los temas a la estética andaluza, pero sin estridencias,
sin incluir elementos que ahoguen el ciclo vital de la armonía.
Seguramente, si Edith Piaf, que tan
pocos momentos de felicidad y tranquilidad tuvo, escuchara
este trabajo, se alegraría de su propia aportación
a la belleza.
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