Canela de San Roque
pertenece a una generación de cantaores casi en desuso.
A esto seguramente debiéramos añadir “desgraciadamente”…
Lo cierto es que el flamenco está cambiando, su evolución
es inexorable y personajes como Canela acaban siendo eslabones
de dos épocas bien diferenciadas, aunque seguramente
son eslabones sin continuidad. Son, en definitiva, una generación
de artistas a los que les ha tocado vivr el flamenco de
una forma distinta a la actual.
Tiempos en los que
el mejor piropo al que se podía aspirar era aquel
de “buen aficionao”. Hoy, por fin, se va entendiendo
que ser buen aficionado no tiene ninguna relación
con el ser un buen profesional.
Canela ha sido y es
un profesional del cante, independientemente de que es un
excelente aficionado. Otra cosa es la suerte que haya tenido
o lo que él mismo haya apostado por su carrera artística.
Este disco, “Flamenco
en Lavapiés”, está grabado en directo
el día 29 de junio de 2004, en la Sala Juglar de
Madrid, acompañado por la guitarra de Curro de Jerez.
Un recital al uso, como puede suceder en cualquier peña
flamenca del mundo. Un Canela entregado, un Curro de jerez
impecable con los cinco sentidos en la respiración
del cantaor, un público que salta a cada estímulo
que recibe desde el escenario, y un único objeto
: EL CANTE FLAMENCO, con mayúsculas.
Lo que Canela de San
Roque hizo esa noche en Madrid fue un homenaje a todos los
duendes, un tributo a su generación y un reproche
al azar… Porque Canela podría haber sido uno
de los grandes por conocimiento y por facultades, y en cambio,
no ha sido así.
Bueno… nunca
es tarde…
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