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Pierre Lefranc

 

Roger Wild, y la génesis de la Antología de 1954.

( Publicado en primer lugar en Candil (n° 146, 2004), y reproducido con la amable autorización de la revista y del autor).

Pierre Lefranc
Francia, 2004.

 

   
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También, por haber presenciado mi mujer y yo durante dos días y medio las grabaciones hechas en París en diciembre de 1958 por Perico, Rafael Romero y Juan Varea, podemos garantizar que, con Perico, y sin que nadie tuviese que decir una sola palabra, la consigna permanente era : « ¡ Hombres, a trabajar ! » (lo que por supuesto no excluía intervalos de descanso). Si uno de los presentes se hubiese arriesgado en tal contexto a mencionarle la necesidad de esperar la llegada de los duendes, Perico con voz rotunda le hubiera dicho algo como : « ¿ Y cómo vamos a esperar que vengan ellos, cuando no se sabe si vendrán, ni si se quedarán ? ». Gran parte del excepcional acierto de la Antología viene del control ejercido con una razonable mano de hierro por Perico, sobre cantaores que le tenían mucho respeto.

Durante la grabación de las saetas al aire libre, hubo una complicación sobre la cual tenemos una nota de Wild :

Las saetas fueron grabadas con acompañamiento de la banda de un batallón de infantería a las tres de la mañana delante de un garaje en las afueras de Madrid. Todos los perros de la zona se pusieron a ladrar en seguida, y lo que la cinta magnetofónica nos restituía era el coloquio de esos perros más que las saetas. Serge Moreux, y Charlin y Morel, los dos ingenieros de sonido, estaban consternados. Se necesitó enviar militares a las casas del vecindario, y con mucha gentileza y buena gana los madrileños se esforzaron por calmar las ansias colectivas de sus perros. De tal modo que, al final, precedidos por clarines y tambores, Lolita Triana y Jarrito pudieron de nuevo disparar sus desgarradoras saetas, en un silencio sólo perturbado por las ráfagas del viento de la Sierra de Guadarrama.

Mientras las grabaciones se estaban haciendo en Madrid, en mayo o junio de 1953, nuevos acontecimientos en Francia confirmaron la probabilidad de una buena acogida de la Antología. A finales de abril, la película de Edgar Neville Duende y Misterio del flamenco (de la que Perico me decía bromeando, y con voz cavernosa : « ¡ Tiene más misterio que duende ! ») obtuvo una mención del jurado del Festival de Cine de Cannes(17). Pese a algunas reservas que uno puede tener sobre dicha obra – el « martinete » bailado es muy sospechoso(18), y las « bulerías » un puro desastre –, tenía el mérito de enseñar a veces que, por detrás de lo que se estaba ofreciendo al público en teatros o tablaos, quedaba viva en Andalucía y en el pueblo « llano » una cultura del cante y del baile. Eso sí que era nuevo, y atrajo atención. Después de la mención honorífica otorgada en Cannes, la película fue proyectada en París durante un mes entero, del 24 de mayo al 25 de junio, en una sala muy exclusiva de arte y ensayo, el Vendôme(19).

Antes de regresar a Francia con las grabaciones hechas, Serge Moreux y sus acompañantes ofrecieron un cóctel a sus asociados españoles. Roger Wild notó años más tarde que la perspectiva de la salida de la Antología había despertado más esperanzas en los artistas que interés en los directores(20).

*

El álbum de tres discos microsurcos de 25 cm. – un tamaño intermedio abandonado poco después – salió a la venta en junio de 1954 bajo el título de Anthologie du Cante Flamenco (Ducretet-Thomson, LA 1051-3), con una portada de Wild que incluía a Perico en el centro, Rafael Romero a la izquierda y la bailaora Rosita Durán a la derecha. Esta última interviene poquísimo en la obra – si es ella quien lo hace –, en las « Sevillanas corraleras » ; una alusión al baile puede que fuera imprescindible, y la mujer era mínimamente representada en el personal. Mientras la edición de los discos se estaba preparando, se escribieron dos libros de acompañamiento, ambos para las Editions du Tambourinaire, y destinados a ser vendidos aparte de los discos.

Uno era el libro de Tomás Andrade de Silva sobre los cantes, bajo el mismo título de Anthologie du Cante Flamenco. Se abría con un prólogo escrito y firmado por Roger Wild – la única señal pública de su intervención en todo el proyecto –, y contenía también dibujos suyos, que representaban a Perico, Rafael Romero, Serge Moreux y Pepe de La Matrona. Después de redactado, el texto de Andrade lo tradujo al francés un grupo de tres personas, en un estilo algo más austero que el original(21). El libro se terminó de imprimir el 27 de abril de 1954, en una tirada de mil ejemplares numerados.

El otro libro fue el de Georges Hilaire, Initiation « Flamenca », que se acabó de imprimir el 27 de septiembre de 1954, tres meses después de la salida del álbum, al que se refiere en la segunda mitad del libro. Parte del texto de Hilaire se basa en recuerdos de sus contactos con cantaores y tocaores en varios rincones de España. Su tema central es que el toque, el baile y el cante forman una trinidad que refleja y desarrolla una misma estética en la que el cante ocupa la posición más eminente. Eso por cierto iba – y sigue andando – a contracorriente de la opinión mayoritaria, que tiende desde siempre a interesarse primeramente por el baile. La tirada del libro fue de mil ejemplares numerados también, y se agotó en tan pocos meses que no pude hallar ningún ejemplar a principios de 1955(22).

Poco después de su salida, la Anthologie fue mencionada muy favorablemente en un artículo de Marc Pincherle sobre discos recientes, publicado en Les Nouvelles Littéraires del 10 de junio de 1954. Pincherle era presidente de la Sociedad Francesa de Musicología, y también de la Académie Charles Cros, que había galardonado el disco de Luis Maravilla dos años antes. Wild era un colaborador permanente de Les Nouvelles Littéraires(23).

No pasó nada notable en el verano, pero septiembre trajo acontecimientos importantes. Dentro de un programa llamado « Quinzaine d’Art Flamenco Pur », se dio una primera serie de representaciones del 8 al 23 de septiembre en el prestigioso Théâtre des Champs Elysées, con Vicente Escudero, Perico y Andrés Heredia, Pepe de La Matrona, Rafael Romero y Juan Varea, el baile de Carmen García y Rosita Durán, y decorados de Capuletti. La reacción de la prensa parisiense fue algo superficial y tibia, pero el éxito en el público fue tan fuerte que se tuvo que organizar una segunda serie de quince funciones en el Théâtre de l’Étoile del 7 al 23 de octubre.


 
 

 

Como suele ser el caso, el baile fue lo que atrajo más atención de la prensa, pero a raíz de esas actuaciones Rafael Romero y Andrés Heredia fueron invitados a grabar en París tres vinilos de cante y solos de guitarra, que salieron al año siguiente. Esas grabaciones probablemente sirvieron también a Rafael Romero para conseguir su primer contrato en un pequeño tablao del Quartier Latin, « El Catalán », en la calle « des Grands Augustins ». Allí trabajó durante períodos de meses en 1955-6 y 1957, y en poco tiempo tuvo cartel – y amigos – en Francia(24).

La principal emisora de radio de Francia organizó en octubre de 1954 dos o tres emisiones en las que Wild presentó la Anthologie al público(25). Poco después, a principios de diciembre, la Académie Française du Disque, que era una entidad distinta de la Académie Charles Cros, dio a la obra un Gran Premio(26). Su presidente era el compositor Arthur Honegger, otro amigo de Wild, que siempre estuvo interesado por las músicas ajenas a la tradición clásica.

1954 también fue el año de los principios de Zambra, en Ruiz de Alarcón 7, en Madrid, con Perico del Lunar y Rosita Durán como primera base de un cartel donde ingresaron algunos de los principales de la Antología, como Pericón de Cádiz y Rafael Romero, en lo que vino a ser llamado « El Cuadro Antología ». La idea de un tablao dedicado a lo bueno, y particularmente al cante, venía de Perico también. Había visto con Chacón y otros refugiarse el « flamenco » de calidad en Madrid para sobrevivir en los años 20 y 30, y se podía tener por muy probable que los parroquianos del Villa Rosa de la posguerra no tendrían muchos sucesores en la siguiente generación. Si la herencia se debía salvar – y por cierto lo merecía –, se necesitaba urgentemente un público nuevo, necesariamente en parte extranjero, a quien era indispensable ofrecer y garantizar calidad en vez de lo aleatorio de siempre. A su manera, y aunque muchos de sus primeros clientes fueron extranjeros enviados por hoteles de lujo, y diplomáticos residentes o de paso, Zambra sirvió en Madrid de rampa de lanzamiento para la Antología en la misma España, a partir del momento en que varios intelectuales y artistas madrileños se enteraron de que había algo en eso : Manolo Viola, el pintor, que había pasado años en Francia, ya lo sabía desde hacía tiempo(27).

Establecí contacto, y relaciones amistosas, con Perico en Madrid en septiembre de 1957. Durante los dos años siguientes le pregunté periódicamente en París y en Madrid si la Antología había salido en España. En julio o agosto de 1959, en Madrid, me contestó por fin que sí, que acababa « de salir aquí », y me enseñó de repente un ejemplar bajo sello Hispavox expuesto en una tiendecita de la Plaza de Santa Ana. El libro de Andrade sobre los cantes, que esa vez venía incluido en el estuche en tres idiomas (castellano, inglés y francés), tiene un copyright de 1958, que confirma las fechas.

Aparte del limitado interés que podía despertar, en la España de entonces, una obra tal, la principal explicación del retraso era el hambre y la escasez casi universal de dinero en el país. Para los años anteriores a 1958, la Guía del Flamenco de Arcadio de Larrea sólo menciona dos discos microsurcos, ambos de 45 rpm., uno de Angelillo en 1954 (n° 207) y otro de Caracol, en 1957 (n° 209). Teniendo en cuenta el nivel económico tan modesto de las capas sociales donde podía sobrevivir un interés por el “flamenco”, el lanzamiento de una antología en tres microsurcos grandes sólo se podía soñar.

Se nos presenta sin embargo un anuncio publicitario de la Antología que es descrito como de 1955, fecha que no aparece en lo reproducido(28). El anuncio también menciona la inclusión con el álbum del texto de Andrade « en tres idiomas », para el que tenemos una fecha de copyright de 1958. El hecho de que el álbum conste de tres discos microsurcos no viene ni siquiera mencionado en el anuncio, lo que hubiera sido incomprensible en 1955, ya que ésos eran entonces una relativa novedad en España. (En septiembre de 1957 compré en Valencia una docena de discos de pizarra – nuevos – de Pastora y Tomás, Varea, etc., que seguían siendo fabricados y puestos en venta). Por otra parte, el anuncio indica que se trata de una « Producción Hispavox Alta Fidelidad », pero la alta fidelidad fue introducida después del microsurco (y antes del estéreo). Ahora bien : en 1958, la Historia de Caracol salió – bajo sello Hispavox también – sin esa mención de Alta Fidelidad, que apareció en España precisamente entre los Cantes de Antonio Mairena (con Depósito Legal de 1958), y Sevilla Cuna del Cante (con Depósito Legal de 1959). No existe ninguna posibilidad de que la Hispavox hubiera producido en 1955 una primera edición de la Antología en Alta Fidelidad, un perfeccionamiento que llegó a España cuatro años más tarde(29). Tampoco se puede imaginar que Perico no se hubiese enterado ni en 1955, ni en 1956, ni en 1957, de que la Antología había salido en España. La fecha de 1958, o a lo más tarde la primera mitad de 1959, está fuera de duda.

Por otra parte, poco después, y en un contexto de reorganización interna ahora imposible de reconstruir, la Ducretet-Thomson dejó de existir dentro de la Thomson. Eso tuvo una consecuencia notable : la Hispavox, que era la filial discográfica de la EXA, se encontró de un día a otro sin su asociado francés. Así es que, con el paso majestuoso del tiempo y alguna que otra revisión de la historia(30), una antología francesa se transformó para siempre en la Antología de Hispavox. Sin embargo, se puede también argumentar que fue la Hispavox, con su sede en Madrid, la que vendió la Antología al mundo entero. Lo que había sucedido es que nadie en absoluto, ni en España ni en Francia, había soñado un éxito de tal tamaño : fue el parto de los montes al revés.

Las Éditions du Tambourinaire dejaron de existir poco después de la Ducretet-Thomson(31). Roger Wild se jubiló de la Thomson hacia 1967 y se despidió de este mundo en 1987. Había tenido más tiempo que Perico, fallecido en 1964, para enterarse del éxito mundial de lo que, inicialmente, fue la antología suya y de Perico. Su existencia, desde el proyecto hasta la realización, se debe a estos dos hombres, nacidos el mismo año.

 


 


(17) Curiosamente Le Monde no la mencionó, pero sí Les Cahiers du Cinéma , n° 23, mayo de 1953, pág. 4, que cita el texto oficial : « El jurado también desea homenajear la película que ilustra las bellezas del baile español y galardona ‘Flamenco‘ (España) ». (Eso fue el título bajo el cual la película fue explotada). Los mismos Cahiers, n° 26, agosto-septiembre de 1953, pág. 57, publicaron una reseña muy favorable del film. En el mismo Festival, Bienvenido Mr. Marshall también obtuvo un Premio : al Buen Humor.

(18) El baile de Antonio por cierto es impresionante, pero su base es un compás de siguiriya, mientras el cante de El Pili procede de una grabación.

(19) V. Le Monde, 24-25 de mayo 1953 y el siguiente mes; en esa sala cabían entre 150 y 200 personas.

(20) « Si los artistas, con sus instintos plebeyos, percibían obscuramente que la Antología iba a sacar a algunos de ellos de la miseria, los directores de la empresa apenas se habían dado cuenta de su importancia y necesidad ». La « necesidad » evocada es la de salvar la herencia : la perspectiva es siempre la heredada de Falla. El texto citado procede del mismo Wild, que da la impresión de haber preservado, dentro de su archivo personal, algunos documentos importantes sobre la Antología.

(21) El problema era que al lector francés le gustan hechos e ideas, y tiende a reaccionar muy mal al impresionismo y a la retórica.

(22) El libro fue reeditado en facsímile para el XXI Congreso, París, 1993, y me invitaron a redactar una presentación de él : v. Actas, pág. 27, y La Caña, ut supra, p. 73. Georges Hilaire había fallecido en 1976.

(23) Los documentos de Wild incluyen también una reseña de Bernard Forestier, de septiembre de 1954, para un diario sin designar, y otra de Gilbert Sigaux, para Hommes et Monde, febrero de 1955, que nombra a Wild como « el iniciador de esa obra». A mediados de enero de 1955 leí en France-Observateur otra reseña, que era tan favorable que compré el álbum a los pocos días.

(24) V. Le Monde, 4, 9, 12-13 y 29 de septiembre 1954, 3-4 y 7 de octubre, etc. ; Les Nouvelles Littéraires, 23 de septiembre 1954 ; y mi presentación de Grabaciones en París. Bernard Leblon presenció el espectáculo de Escudero y se acuerda de él en La Caña, 26 (1999), pág. 12. Los vinilos de Romero son Cante Jondo, Cante Gitano, y Flamenquería, los tres sin fechas, pero de los que compré ejemplares en 1955 ; parte de su contenido viene reproducida en un casete reciente : FODS, SE-20-C-2110.

(25) Las emisiones se celebraron en octubre de 1954 y fueron producidas por Jean Babelon (debo la fecha a la fonoteca del Institut National de l’Audiovisuel).

(26) V. Le Monde, 4 de diciembre 1954.

(27) Los primeros capítulos « madrileños » de Génesis García Gómez, José Menese […] (Madrid, 1996) dan un buen reflejo del nacimiento en el Madrid de entonces de ese interés nuevo por el « flamenco » fuera de la clientela tradicional de los « señoritos ».

(28) V. Gamboa, pág. 66 ; y también pág. 28 y 31. Por otra parte no salió en Francia una edición que incluyese el libro de Andrade : fue posiblemente contemplada pero no la hubo, sin duda alguna por razones de precio de venta.

(29) En los discos de 45 rpm. producidos en aquel tiempo, se observa lo que sigue. La mención « Alta Fidelidad » aparece con gran regularidad en la Philips desde 1959 (Fosforito, Terremoto, La Paquera, etc.). También la Hispavox pasó a la Alta Fidelidad (en dicho formato) en 1959 (Curro de Utrera) y 1960 (La Perla de Cádiz). En la Columbia, los 45 rpm. extraídos de la futura Antología Documental (publicada en 1965) fueron presentados en Alta Fidelidad a partir de 1960 ; pero curiosamente El Lebrijano en 45 rpm. no obtuvo tal tratamiento. (Esas fechas son siempre las de Depósito Legal, pero hubo algunos retrasos en las puestas en venta).

(30) Particularmente en las primeras páginas del libreto, con la firma de Hispavox, S.A., que tal vez podrían merecer una redacción nueva.

(31) En 1958 Wild había publicado (e ilustrado) su libro más ambicioso, La Plus Profonde Espagne. En 1964 publicó, por primera vez bajo su firma, una serie de textos suyos sobre España, « Chatos » en Espagne, de nuevo con una portada suya, pero esa vez en la editorial Robert Laffont.


 


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