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También, por haber presenciado mi mujer
y yo durante dos días y medio las grabaciones
hechas en París en diciembre de 1958
por Perico, Rafael Romero y Juan Varea, podemos
garantizar que, con Perico, y sin que nadie
tuviese que decir una sola palabra, la consigna
permanente era : « ¡ Hombres, a
trabajar ! » (lo que por supuesto no excluía
intervalos de descanso). Si uno de los presentes
se hubiese arriesgado en tal contexto a mencionarle
la necesidad de esperar la llegada de los duendes,
Perico con voz rotunda le hubiera dicho algo
como : « ¿ Y cómo vamos
a esperar que vengan ellos, cuando no se sabe
si vendrán, ni si se quedarán
? ». Gran parte del excepcional acierto
de la Antología viene del control ejercido
con una razonable mano de hierro por Perico,
sobre cantaores que le tenían mucho respeto.
Durante la grabación de las saetas al
aire libre, hubo una complicación sobre
la cual tenemos una nota de Wild :
Las saetas fueron grabadas con acompañamiento
de la banda de un batallón de infantería
a las tres de la mañana delante de un
garaje en las afueras de Madrid. Todos los perros
de la zona se pusieron a ladrar en seguida,
y lo que la cinta magnetofónica nos restituía
era el coloquio de esos perros más que
las saetas. Serge Moreux, y Charlin y Morel,
los dos ingenieros de sonido, estaban consternados.
Se necesitó enviar militares a las casas
del vecindario, y con mucha gentileza y buena
gana los madrileños se esforzaron por
calmar las ansias colectivas de sus perros.
De tal modo que, al final, precedidos por clarines
y tambores, Lolita Triana y Jarrito pudieron
de nuevo disparar sus desgarradoras saetas,
en un silencio sólo perturbado por las
ráfagas del viento de la Sierra de Guadarrama.
Mientras las grabaciones se estaban haciendo
en Madrid, en mayo o junio de 1953, nuevos acontecimientos
en Francia confirmaron la probabilidad de una
buena acogida de la Antología. A finales
de abril, la película de Edgar Neville
Duende y Misterio del flamenco (de la que Perico
me decía bromeando, y con voz cavernosa
: « ¡ Tiene más misterio
que duende ! ») obtuvo una mención
del jurado del Festival de Cine de Cannes(17).
Pese a algunas reservas que uno puede tener
sobre dicha obra – el « martinete
» bailado es muy sospechoso(18),
y las « bulerías » un puro
desastre –, tenía el mérito
de enseñar a veces que, por detrás
de lo que se estaba ofreciendo al público
en teatros o tablaos, quedaba viva en Andalucía
y en el pueblo « llano » una cultura
del cante y del baile. Eso sí que era
nuevo, y atrajo atención. Después
de la mención honorífica otorgada
en Cannes, la película fue proyectada
en París durante un mes entero, del 24
de mayo al 25 de junio, en una sala muy exclusiva
de arte y ensayo, el Vendôme(19).
Antes de regresar a Francia con las grabaciones
hechas, Serge Moreux y sus acompañantes
ofrecieron un cóctel a sus asociados
españoles. Roger Wild notó años
más tarde que la perspectiva de la salida
de la Antología había despertado
más esperanzas en los artistas que interés
en los directores(20).
*
El álbum de tres discos microsurcos
de 25 cm. – un tamaño intermedio
abandonado poco después – salió
a la venta en junio de 1954 bajo el título
de Anthologie du Cante Flamenco (Ducretet-Thomson,
LA 1051-3), con una portada de Wild que incluía
a Perico en el centro, Rafael Romero a la izquierda
y la bailaora Rosita Durán a la derecha.
Esta última interviene poquísimo
en la obra – si es ella quien lo hace
–, en las « Sevillanas corraleras
» ; una alusión al baile puede
que fuera imprescindible, y la mujer era mínimamente
representada en el personal. Mientras la edición
de los discos se estaba preparando, se escribieron
dos libros de acompañamiento, ambos para
las Editions du Tambourinaire, y destinados
a ser vendidos aparte de los discos.
Uno era el libro de Tomás Andrade de
Silva sobre los cantes, bajo el mismo título
de Anthologie du Cante Flamenco. Se abría
con un prólogo escrito y firmado por
Roger Wild – la única señal
pública de su intervención en
todo el proyecto –, y contenía
también dibujos suyos, que representaban
a Perico, Rafael Romero, Serge Moreux y Pepe
de La Matrona. Después de redactado,
el texto de Andrade lo tradujo al francés
un grupo de tres personas, en un estilo algo
más austero que el original(21).
El libro se terminó de imprimir el 27
de abril de 1954, en una tirada de mil ejemplares
numerados.
El otro libro fue el de Georges Hilaire, Initiation
« Flamenca », que se acabó
de imprimir el 27 de septiembre de 1954, tres
meses después de la salida del álbum,
al que se refiere en la segunda mitad del libro.
Parte del texto de Hilaire se basa en recuerdos
de sus contactos con cantaores y tocaores en
varios rincones de España. Su tema central
es que el toque, el baile y el cante forman
una trinidad que refleja y desarrolla una misma
estética en la que el cante ocupa la
posición más eminente. Eso por
cierto iba – y sigue andando – a
contracorriente de la opinión mayoritaria,
que tiende desde siempre a interesarse primeramente
por el baile. La tirada del libro fue de mil
ejemplares numerados también, y se agotó
en tan pocos meses que no pude hallar ningún
ejemplar a principios de 1955(22).
Poco después de su salida, la Anthologie
fue mencionada muy favorablemente en un artículo
de Marc Pincherle sobre discos recientes, publicado
en Les Nouvelles Littéraires del 10 de
junio de 1954. Pincherle era presidente de la
Sociedad Francesa de Musicología, y también
de la Académie Charles Cros, que había
galardonado el disco de Luis Maravilla dos años
antes. Wild era un colaborador permanente de
Les Nouvelles Littéraires(23).
No pasó nada notable en el verano, pero
septiembre trajo acontecimientos importantes.
Dentro de un programa llamado « Quinzaine
d’Art Flamenco Pur », se dio una
primera serie de representaciones del 8 al 23
de septiembre en el prestigioso Théâtre
des Champs Elysées, con Vicente Escudero,
Perico y Andrés Heredia, Pepe de La Matrona,
Rafael Romero y Juan Varea, el baile de Carmen
García y Rosita Durán, y decorados
de Capuletti. La reacción de la prensa
parisiense fue algo superficial y tibia, pero
el éxito en el público fue tan
fuerte que se tuvo que organizar una segunda
serie de quince funciones en el Théâtre
de l’Étoile del 7 al 23 de octubre.
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| Como suele ser el caso, el
baile fue lo que atrajo más atención
de la prensa, pero a raíz de esas actuaciones
Rafael Romero y Andrés Heredia fueron invitados
a grabar en París tres vinilos de cante
y solos de guitarra, que salieron al año
siguiente. Esas grabaciones probablemente sirvieron
también a Rafael Romero para conseguir
su primer contrato en un pequeño tablao
del Quartier Latin, « El Catalán
», en la calle « des Grands Augustins
». Allí trabajó durante períodos
de meses en 1955-6 y 1957, y en poco tiempo tuvo
cartel – y amigos – en Francia(24).
La principal emisora de radio de Francia organizó
en octubre de 1954 dos o tres emisiones en las
que Wild presentó la Anthologie al público(25).
Poco después, a principios de diciembre,
la Académie Française du Disque,
que era una entidad distinta de la Académie
Charles Cros, dio a la obra un Gran Premio(26).
Su presidente era el compositor Arthur Honegger,
otro amigo de Wild, que siempre estuvo interesado
por las músicas ajenas a la tradición
clásica.
1954 también fue el año de los
principios de Zambra, en Ruiz de Alarcón
7, en Madrid, con Perico del Lunar y Rosita Durán
como primera base de un cartel donde ingresaron
algunos de los principales de la Antología,
como Pericón de Cádiz y Rafael Romero,
en lo que vino a ser llamado « El Cuadro
Antología ». La idea de un tablao
dedicado a lo bueno, y particularmente al cante,
venía de Perico también. Había
visto con Chacón y otros refugiarse el
« flamenco » de calidad en Madrid
para sobrevivir en los años 20 y 30, y
se podía tener por muy probable que los
parroquianos del Villa Rosa de la posguerra no
tendrían muchos sucesores en la siguiente
generación. Si la herencia se debía
salvar – y por cierto lo merecía
–, se necesitaba urgentemente un público
nuevo, necesariamente en parte extranjero, a quien
era indispensable ofrecer y garantizar calidad
en vez de lo aleatorio de siempre. A su manera,
y aunque muchos de sus primeros clientes fueron
extranjeros enviados por hoteles de lujo, y diplomáticos
residentes o de paso, Zambra sirvió en
Madrid de rampa de lanzamiento para la Antología
en la misma España, a partir del momento
en que varios intelectuales y artistas madrileños
se enteraron de que había algo en eso :
Manolo Viola, el pintor, que había pasado
años en Francia, ya lo sabía desde
hacía tiempo(27).
Establecí contacto, y relaciones amistosas,
con Perico en Madrid en septiembre de 1957. Durante
los dos años siguientes le pregunté
periódicamente en París y en Madrid
si la Antología había salido en
España. En julio o agosto de 1959, en Madrid,
me contestó por fin que sí, que
acababa « de salir aquí »,
y me enseñó de repente un ejemplar
bajo sello Hispavox expuesto en una tiendecita
de la Plaza de Santa Ana. El libro de Andrade
sobre los cantes, que esa vez venía incluido
en el estuche en tres idiomas (castellano, inglés
y francés), tiene un copyright de 1958,
que confirma las fechas.
Aparte del limitado interés que podía
despertar, en la España de entonces, una
obra tal, la principal explicación del
retraso era el hambre y la escasez casi universal
de dinero en el país. Para los años
anteriores a 1958, la Guía del Flamenco
de Arcadio de Larrea sólo menciona dos
discos microsurcos, ambos de 45 rpm., uno de Angelillo
en 1954 (n° 207) y otro de Caracol, en 1957
(n° 209). Teniendo en cuenta el nivel económico
tan modesto de las capas sociales donde podía
sobrevivir un interés por el “flamenco”,
el lanzamiento de una antología en tres
microsurcos grandes sólo se podía
soñar.
Se nos presenta sin embargo un anuncio publicitario
de la Antología que es descrito como de
1955, fecha que no aparece en lo reproducido(28).
El anuncio también menciona la inclusión
con el álbum del texto de Andrade «
en tres idiomas », para el que tenemos una
fecha de copyright de 1958. El hecho de que el
álbum conste de tres discos microsurcos
no viene ni siquiera mencionado en el anuncio,
lo que hubiera sido incomprensible en 1955, ya
que ésos eran entonces una relativa novedad
en España. (En septiembre de 1957 compré
en Valencia una docena de discos de pizarra –
nuevos – de Pastora y Tomás, Varea,
etc., que seguían siendo fabricados y puestos
en venta). Por otra parte, el anuncio indica que
se trata de una « Producción Hispavox
Alta Fidelidad », pero la alta fidelidad
fue introducida después del microsurco
(y antes del estéreo). Ahora bien : en
1958, la Historia de Caracol salió –
bajo sello Hispavox también – sin
esa mención de Alta Fidelidad, que apareció
en España precisamente entre los Cantes
de Antonio Mairena (con Depósito Legal
de 1958), y Sevilla Cuna del Cante (con Depósito
Legal de 1959). No existe ninguna posibilidad
de que la Hispavox hubiera producido en 1955 una
primera edición de la Antología
en Alta Fidelidad, un perfeccionamiento que llegó
a España cuatro años más
tarde(29).
Tampoco se puede imaginar que Perico no se hubiese
enterado ni en 1955, ni en 1956, ni en 1957, de
que la Antología había salido en
España. La fecha de 1958, o a lo más
tarde la primera mitad de 1959, está fuera
de duda.
Por otra parte, poco después, y en un
contexto de reorganización interna ahora
imposible de reconstruir, la Ducretet-Thomson
dejó de existir dentro de la Thomson. Eso
tuvo una consecuencia notable : la Hispavox, que
era la filial discográfica de la EXA, se
encontró de un día a otro sin su
asociado francés. Así es que, con
el paso majestuoso del tiempo y alguna que otra
revisión de la historia(30),
una antología francesa se transformó
para siempre en la Antología de Hispavox.
Sin embargo, se puede también argumentar
que fue la Hispavox, con su sede en Madrid, la
que vendió la Antología al mundo
entero. Lo que había sucedido es que nadie
en absoluto, ni en España ni en Francia,
había soñado un éxito de
tal tamaño : fue el parto de los montes
al revés.
Las Éditions du Tambourinaire dejaron
de existir poco después de la Ducretet-Thomson(31).
Roger Wild se jubiló de la Thomson hacia
1967 y se despidió de este mundo en 1987.
Había tenido más tiempo que Perico,
fallecido en 1964, para enterarse del éxito
mundial de lo que, inicialmente, fue la antología
suya y de Perico. Su existencia, desde el proyecto
hasta la realización, se debe a estos dos
hombres, nacidos el mismo año.
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| (17) Curiosamente Le Monde
no la mencionó, pero sí Les Cahiers du
Cinéma , n° 23, mayo de 1953, pág.
4, que cita el texto oficial : « El jurado también
desea homenajear la película que ilustra las
bellezas del baile español y galardona ‘Flamenco‘
(España) ». (Eso fue el título bajo
el cual la película fue explotada). Los mismos
Cahiers, n° 26, agosto-septiembre de 1953, pág.
57, publicaron una reseña muy favorable del film.
En el mismo Festival, Bienvenido Mr. Marshall también
obtuvo un Premio : al Buen Humor.
(18) El baile de Antonio por
cierto es impresionante, pero su base es un compás
de siguiriya, mientras el cante de El Pili procede de
una grabación.
(19) V. Le Monde, 24-25 de mayo
1953 y el siguiente mes; en esa sala cabían entre
150 y 200 personas.
(20) « Si los artistas,
con sus instintos plebeyos, percibían obscuramente
que la Antología iba a sacar a algunos de ellos
de la miseria, los directores de la empresa apenas se
habían dado cuenta de su importancia y necesidad
». La « necesidad » evocada es la
de salvar la herencia : la perspectiva es siempre la
heredada de Falla. El texto citado procede del mismo
Wild, que da la impresión de haber preservado,
dentro de su archivo personal, algunos documentos importantes
sobre la Antología.
(21) El problema era que al lector
francés le gustan hechos e ideas, y tiende a
reaccionar muy mal al impresionismo y a la retórica.
(22) El libro fue reeditado en
facsímile para el XXI Congreso, París,
1993, y me invitaron a redactar una presentación
de él : v. Actas, pág. 27, y La Caña,
ut supra, p. 73. Georges Hilaire había fallecido
en 1976.
(23) Los documentos de Wild incluyen
también una reseña de Bernard Forestier,
de septiembre de 1954, para un diario sin designar,
y otra de Gilbert Sigaux, para Hommes et Monde, febrero
de 1955, que nombra a Wild como « el iniciador
de esa obra». A mediados de enero de 1955 leí
en France-Observateur otra reseña, que era tan
favorable que compré el álbum a los pocos
días.
(24) V. Le Monde, 4, 9, 12-13
y 29 de septiembre 1954, 3-4 y 7 de octubre, etc. ;
Les Nouvelles Littéraires, 23 de septiembre 1954
; y mi presentación de Grabaciones en París.
Bernard Leblon presenció el espectáculo
de Escudero y se acuerda de él en La Caña,
26 (1999), pág. 12. Los vinilos de Romero son
Cante Jondo, Cante Gitano, y Flamenquería, los
tres sin fechas, pero de los que compré ejemplares
en 1955 ; parte de su contenido viene reproducida en
un casete reciente : FODS, SE-20-C-2110.
(25) Las emisiones se celebraron
en octubre de 1954 y fueron producidas por Jean Babelon
(debo la fecha a la fonoteca del Institut National de
l’Audiovisuel).
(26) V. Le Monde, 4 de diciembre
1954.
(27) Los primeros capítulos
« madrileños » de Génesis
García Gómez, José Menese […]
(Madrid, 1996) dan un buen reflejo del nacimiento en
el Madrid de entonces de ese interés nuevo por
el « flamenco » fuera de la clientela tradicional
de los « señoritos ».
(28) V. Gamboa, pág. 66
; y también pág. 28 y 31. Por otra parte
no salió en Francia una edición que incluyese
el libro de Andrade : fue posiblemente contemplada pero
no la hubo, sin duda alguna por razones de precio de
venta.
(29) En los discos de 45 rpm.
producidos en aquel tiempo, se observa lo que sigue.
La mención « Alta Fidelidad » aparece
con gran regularidad en la Philips desde 1959 (Fosforito,
Terremoto, La Paquera, etc.). También la Hispavox
pasó a la Alta Fidelidad (en dicho formato) en
1959 (Curro de Utrera) y 1960 (La Perla de Cádiz).
En la Columbia, los 45 rpm. extraídos de la futura
Antología Documental (publicada en 1965) fueron
presentados en Alta Fidelidad a partir de 1960 ; pero
curiosamente El Lebrijano en 45 rpm. no obtuvo tal tratamiento.
(Esas fechas son siempre las de Depósito Legal,
pero hubo algunos retrasos en las puestas en venta).
(30) Particularmente en las primeras
páginas del libreto, con la firma de Hispavox,
S.A., que tal vez podrían merecer una redacción
nueva.
(31) En 1958 Wild había
publicado (e ilustrado) su libro más ambicioso,
La Plus Profonde Espagne. En 1964 publicó, por
primera vez bajo su firma, una serie de textos suyos
sobre España, « Chatos » en Espagne,
de nuevo con una portada suya, pero esa vez en la editorial
Robert Laffont.
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