Últimamente he asistido a varios espectáculos de baile flamenco. Diferentes maneras
de pensar y de transmitir el sentimiento.
Dos de las “grandes” se presentan, una con obra nueva y la otra con un reformado. Eva Yerbabuena, con “Niebla”. Empezó con un “silencio” lleno de “toses”, pero que el público, mayoritariamente como siempre de mujeres, fue entregándose, hasta un final en pie. Gusto y mucho.
Sara Baras, con su “Carmen”, se presenta con teatro lleno y con una expectación inusitada. Marketing y publicidad como nunca se había visto. Pronto te das cuenta que no funciona y que solo la obra pretende el éxito de público y taquilla. Pronto queremos ver a nuestra Sara en artista.
Dos bailaores con muchos años de distancia. Y más. Curro Greco se presenta en la capital ante la jet-set. Buena planta y ganas. Su fusión del flamenco con África es digna de guardarse en los cajones rápidamente. Y lo de su fusión cubana para olvidar. Pero seguro que en la próxima acertará. Seguro.
 
El Festival del Tío Luis, el de la Juliana, presenta a Juan Serrano “El Güito” en su tierra, donde se le quiere y es el rey. Su gran capacidad para hacer puro flamenco, lo antiguo, lo esencial, la mirada, la mano, el marcado, el genio, la figura, la poesía. Frasco pequeño de esencias y perfumes caros. ! Que afortunados somos de verle! Le acompañan dos buenos bailaores, Miguel Téllez, cada día más arriba, y Rafael Peral. En la charla con Manuel Ríos, grande del estudio y la crítica, se destacó al cantaor José Jiménez.
Letras doradas para un artista diario del tablao, que tuvo un gran día y que sorprendió con cantes de antes, difíciles de oír y a lo grande.
 
 
Y llegó la sorpresa. La joven bailaora mallorquina, Selene Muñoz. Se acompañó con un grupo, en que destacaron José Luis Montón y sobre todo, María Berasarte. La cantante donostiarra brilló y era lógico. Cada día se van incorporando más clásicos al flamenco. María pone una voz dulce, fadista y la incorpora muy bien al flamenco.
Siendo Selene Muñoz muy joven, sorprende la extraordinaria capacidad para interpretar cada palo en una manera diferente y atractiva. El juego, el movimiento de sus brazos y cuerpo, expresividad, miradas, sus pasos sentidos. Utiliza poco el zapateado, tan útil para salvar algunos.
Su vestuario, que parece ser, se lo confecciona su madre, va de acuerdo en atractivo y calidad. Benditas sean esas manos y el buen gusto.
Imaginativa, fresca, sensual, lírica, flamenquísima. Sorprendente Selene. Genial. Nos dejó “enamoraos”. Su camerino al final del concierto estaba a rebosar, parecía que estaban todos. Todos si, para felicitarla. Y desde aquí también.
 
 
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