Lo del cante por polos
es un caso claro de desagradecimiento hacia Málaga.
Y no estoy diciendo con esto que el cante por polos pertenezca
a Málaga. Como nadie se puede adjudicar su pertenencia,
toda vez que aún está por demostrar su origen
musical y geográfico. Antes de la mitad del siglo
XX sólo teníamos noticias orales de este cante,
sabíamos que existía, que se cantaba, pero
no cómo se cantaba, incluso conocíamos a través
de investigaciones más o menos acertadas que existió
un cantaor de Ronda, llamado Cristóbal Palmero -Tobalo
de Ronda era su nombre artístico de cantaor profesional-,
que según otros cantaores —Pepe el de la Matrona,
fundamentalmente- tenía su propia versión
del cante en cuestión.
Cuando se grabó la primera Antología del
Cante Flamenco, en 1954, apareció el polo -"polo
sevillano" en los créditos- registrado por primera
vez en la voz de Jacinto Almadén, quien, según
Perico el del Lunar Hijo, lo aprendió de su padre,
el también guitarrista, nacido en Jerez, Perico el
del Lunar. El "polo sevillano" (rematado con soleá
de Enrique Ortega) aparece, en efecto, por primera vez en
disco en la Antología, editada en 1954 en Exa-Ducretet
Thomson (que después sería Hispavox). Y Jacinto
Almadén, que, como ya hemos dicho, lo había
registrado en dicha antología, se jactaba de haber
dado a conocer los cantes de Chacón, entre ellos
el mencionado polo: "Yo cantaba esos cantes de Antonio
Chacón en los cuartos. Y los mismos que los cantan
hoy, empezando por ese Rafael Romero, que vino cuando triunfó
el Movimiento y le pusieron El Gallina, porque cantaba y
bailaba La Gallina Papanata, ellos mismos se burlaban de
mí. Que si Almadén con la caña, y el
polo y la escoba; se reían por todo. Se reían
porque yo hiciera esos cantes. Yo no cantaba nada más
que a base de eso, más bien o más mal, por
malagueñas, por taranta, la serrana. El polo no se
conocía, incluso en Andalucía, que yo he recorrido
Andalucía de punta a punta treinta mil veces y no
vi a más nadie cantar el polo. Únicamente
se lo escuché a don Antonio Chacón. Y yo salí
cantando el polo en los cuartos, que no lo conocía
nadie. Lo hice en la Antología. A mí me lo
copiaron todos los que lo cantan, y ahora vienen que si
lo aprendieron de fulano, que se lo cogieron a uno no sé
donde."
Sin embargo, Aurelio Sellés, en 1962, le dice a
Anselmo González Climent: "Jamás he escuchao
en mi vida un polo o una caña completos. Los niños
de ahora se han metido en un berenjenal. Repiten las mismas
coplas, calcan los mismos estribillos y rematan siempre
igual. Pero la culpa de esta monotonía la tiene Perico
el del Lunar que, con buena o mala fe, ha adulterado casi
todos los cantes viejos. En mi opinión, la Antología
del Cante Flamenco, la del premio de París, no es
exacta ni mucho menos auténtica. Hay una serie de
cantes mal encarados y una serie de versiones caprichosas
que se las echo en cara a Perico el del Lunar."
Augusto Butler Genis, “Máximo Andaluz”,
el autor de las memorias de Javier Molina, quien es entrevistado
igualmente por Climent, se muestra tajante contra las opiniones
de Aurelio Sellés al tildarlo de “mentiroso
crónico”. Y añade su propia teoría
sobre la caña y su remate: "El cantaor gaditano
Enrique Ortega, El Gordo, introdujo en la caña un
tercio del polo: "Arsa y viva Ronda! Reina de los cielos"
-que muchos toman por macho de la caña- con la intención
probable de aliviar en algo la pesadez de este cante.
D. Antonio Chacón, que se la había escuchado
cantar al citado Ortega, a Curro Dulce y a Silverio, fue
quien, según es tradición, incorporó
a la caña, tomándolos también del polo,
sus característicos ayes, en un nuevo intento de
paliar la connatural monotonía del cante que nos
ocupa. Puede asegurarse que la versión de la caña
que hoy conocemos es debido al genial D. Antonio Chacón,
con sus inevitables adulteraciones sufridas en
más de medio siglo, desde que el “gran payo”
la recreara.”.
Augusto Butler Genis, “Máximo Andaluz”,
el autor de las memorias de Javier Molina, quien es entrevistado
igualmente por Climent, se muestra tajante contra las opiniones
de Aurelio Sellés al tildarlo de “mentiroso
crónico”. Y añade su propia teoría
sobre la caña y su remate: "El cantaor gaditano
Enrique Ortega, El Gordo, introdujo en la caña un
tercio del polo: "Arsa y viva Ronda! Reina de los cielos"
-que muchos toman por macho de la caña- con la intención
probable de aliviar en algo la pesadez de este cante. Y
D. Antonio Chacón, que se la había escuchado
cantar al citado Ortega, a Curro Dulce y a Silverio, fue
quien, según es tradición, incorporó
a la caña, tomándolos también del polo,
sus característicos ayes, en un nuevo intento de
paliar la connatural monotonía del cante que nos
ocupa. Puede asegurarse que la versión de la caña
que hoy conocemos es debido al genial D. Antonio Chacón,
con sus inevitables adulteraciones sufridas en
más de medio siglo, desde que el “gran payo”
la recreara.”.
¿A quién le damos la razón? ¿Fue
un invento del guitarrista? No parece factible, entre otras
razones porque un cante es siempre el resultado final de
una larga elaboración hecha de tiempo, lugares y
voces distintas, que van dejando restos musicales y recuerdos
aquí y allá de tal manera que de una raíz
musical flamenca común salen diferentes tallos que
son cantes con características parecidas aunque no
iguales: por eso existen tantas variantes de cantes como
la soleá, la malagueña, los fandangos o la
seguiriya. Es decir, que Perico el del Lunar conocía
el cante —o lo recordaba así-, que seguramente
había aprendido de los cantaores a los que acompañó
a lo largo de su dilatada carrera, que fueron muchos y buenos.
Y como buen conocedor y catador de cantes que era, cuando
le ofrecieron la posibilidad de dirigir la mítica
antología pues vio la oportunidad de sacar aquellos
menos conocidos a la luz para que los demás aprendiéramos
cómo eran.
Así creo que pudo ocurrir con la súbita aparición
en la discografía flamenca del cante por polos. Pero
el tema es otro. Su parecido con la rondeña grande
es evidente, sobre todo en la salía y en alguno de
sus tercios. La rondeña es un cante malagueño
por derecho propio que viene del olvido y que llega hasta
nosotros transformado en cante, hecho por los artistas,
aun cuando su origen es obviamente folclórico, seguramente
igual que el del polo —que de eso sí tenemos
documentación-. Si, además, sabemos que existió
un cantaor que lo interpretó a su manera y creó
su propia versión desde sus conocimientos de los
cantes rondeños ¿Por qué, entonces
lo de "polo sevillano"? ¿Por qué
no "polo malagueño"? De Sevilla, si acaso
la alusión a Carmona y a su famosa fuente —que
al parecer tienes menos caños de los que dice la
copla-. De Ronda y de Málaga, lo demás. Es
decir: todo.