Este fué el grito
de guerra de una treintena de artistas durante toda la noche
en un emotivo homenaje a la figura de Enrique Jiiménez
Fernández “El Mellizo” con motivo del
centenario de su muerte el pasado miércoles 24 de
mayo de 2.006 en el Gran Teatro Falla de Cádiz.
De acuerdo con la convocatoria oficial, puntualmente a las
nueve de la noche dio comienzo una función que nos
mantuvo atentos hasta bien entrada la madrugada, y durante
la cual pudimos saborear el buen hacer flamenco de una de
sus cunas, la ciudad de Gades. Nada más y nada menos
que una treintena de artistas a lo largo de las más
de cuatro horas que duró la velada, para rendirle un
entrañable homenaje a Enrique Jiménez Fernández
“El Mellizo”; mítico artista que durante
su vida compaginó el flamenco y los toros por su condición
de cantaor,de matarife y en los ruedos de persona ducha con
el descabello.
Ahora que se cumplen cien años
de su fallecimiento acaecido el 30 de mayo de 1.906, nos
acercamos a su figura con las locuciones y presentaciones
del periodista de R.N.E de Cádiz, Rodrigo Mateos,
que mantuvo puntualmente informada ala audiencia, que casi
llenaba el Falla, de lo que iría ocurriendo a lo
largo de la noche.
Y es que tan magna figura se merecía
dicho recuerdo, y muchos más, pues por todos los
letrados en flamenco está considerado el padre de
la denominada Escuela de los Cantes de Cádiz, de
la que destaca por un lado la gracia de la sal, el mar,
la luz y el embrujo marinero de laTacita de Plata.
De este modo, y de la mano de Miguel
Rosendo, Reyes Martínez, Vicente Gelos, Antonio Reyes,
Chiquito de Cádiz, Momi de Cádiz, Joaquin
Alegría, Paco Solano, Sele de Cádiz, José
y Encarnita Anillo, Felipe Scapachini, Pepi de Ignacio,
Nani de Cádiz, Paco Reyes, Zamara Montañes
y Carmen de la Jara, pudimos degustar esas malagueñas,
soleares, siguiriyas, soleas por bulerías, algún
que otro fandango caracolero, y como no, esas alegrías
de la bahía cuyo soniquete, así lo percibió
el que suscribe, contagiaron a todos los presentes, recordando
esa manera de hacer los cantes que tenía “El
Mellizo”.

Echamos en falta, primeramente, a
los anunciados David Palomar, Rancapino o Mariana Cornejo,
que por diversos compromisos profesionales no pudieron asistir,
y en segundo lugar,los tan emblemáticos tangos y
tanguillos que resuenan por las calles de los Barrios de
la Viña y Santa María, este último,
lugar donde precisamente nació el homenajeadoel 1
de diciembre de 1.848.
A cargo de la bajañí
estuvieron los tocaores Andrés Martínez, Ramón
Amador, José Herrera, Ignancio Alavez, Niño
de la Leo, Pepe Ruso, Adriano Lozano, Victor Rosa, Paco
de Cádiz, junto con la frescura que está imprimiendo
a la sonanta de esta tierra el jovén Ricardo Rivera,
acompañado de la sutil y delicada percusión
de Katumba, y la presencia de los foraneos Antonio Carrión
y Antonio Higuero. El baile vino de la mano delas compañías
de “El Junco” y “Lidia Dianez, ambos por
alegrías de bella factura, pero en el caso de ella
echamos en falta la bata de cola que tanto ha engrandecido
este baile.
Entre todos hicieron posible una mágica
noche en este insigne auditorio que es el Gran Teatro Falla
de Cádiz, y que albergó un exquisito fin de
fiesta, como no podía ser de otra forma, por Bulerías.
Los artistas se congregaron para darnos un regalo de despedida,
y que nos volvió a dejar con ganas de más…
La magia tuvo sus momentos en el escenario y los que anduvimos
por allí pudimos apreciarla, pero en ese fin de fiesta
cantaban y bailaban hasta las miradas.
Fueron emotivas y profundas palabras
las que la cantaora Carmen de la Jara dirigió al
respetable allí concentrado, la mayoría del
ambiente flamenco de la ciudad, y entre los que contamos
a Antonio Barberán, Fermín Lobatón,
el jerezano José María Castaño o el
gaditano de adopción Faustino Núñez.
Y aunque fueron muchas las ausencias, la que más
se notó fue la de extranjeros; y eso que cada vez
se nos hace más extraño asistir a un festival
de este tipo sin su presencia. Personas de otros países
que recorren cada vez más y más kilómetros
para acercarse a esta bella tierra nuestra, Andalucía,
en busca de la magia delarte flamenco, y que por desgracia
para nosotros, está cada vez más ignorado.
Justo y necesario es resaltar que
este Homenaje a “El Mellizo” que nos ocupa fue
posible gracias a la figura de Carmen de la Jara, que lo
impulsó junto con la Peña Flamenca Enrique
El Mellizo y la Cátedra de Flamencología de
Cádiz, ya que las distintas administraciones locales,
provinciales e incluso autonómicas no han demostrado
ninguna sensibilidad con respecto a esta mitológica
figura del cante. A los artífices mencionados hay
que sumar a los artistas que actuaron desinteresadamente.
Al final la Delegación Municipal de Cultura del Excmo.
Ayuntamiento de Cádiz, cedió este magnífico
espacio, el Gran Teatro Falla, para la realización
del evento, y lo incluyó dentro de los programados
en el XXII Festival Internacional de Música Manuel
de Falla, ese otro ilustre músico gaditano que
tanto hizo por divulgar el arte flamenco dentro y fuera
de nuestras fronteras.
Por cierto… ¿Alguien
vio a la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco
por algún lado?
La anécdota de la velada tuvo
lugar cuando los organizadores aprovecharon la ocasión
para entregar sendos recuerdos de este homenaje, primeramente
a Don Antonio Fernández Díaz “Fosforito”,
recientemente Llave de Oro del Cante, quenuevamente magnificó
la figura de Enrique “El Mellizo” como un gran
cantaor flamenco y como un gran músico, compositor
y creador equiparable a la figura deLudwig Van Beethoven,
y por último, a la persona de Don Gonzalo Rojo Guerrero,
Presidente de la Fundación Nacional de Arte Flamenco,
el cual a su vez nos dió una grata sorpresa al comprometer
al Delegado Municipal de Cultura de Cádiz para celebrar
el próximo año 2.007 el Congreso Internacional
de Actividades Flamencas en la trimilenaria Ciudad de Cádiz,
bajo la rúbrica de Enrique “el Mellizo”,
que tal y como figuraba en el programa de mano, nos agradecía
este recuerdo que hacíamos a su persona.
Este festival homenaje es un buen
ejemplo para toda la comunidad flamenca de cómo podemos
aunar esfuerzos para hacer grandes cosas. No estaría
mal que en cada rinconcito donde haya un poquito de sensibilidad
fuese posible la celebración de, al menos, un día
en memoria de este insigne creador que fue Enrique el Mellizo.
Lo dicho, ¡Que viva Cái!.