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FRANCISCO REINA: “PACO EL ÁGUILA”.
Un importante guitarrista del siglo XIX.

Eusebio Rioja
Málaga, agosto/2004.

 

 

   
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“Paco Lucena” en el Café del Sevillano.

Francisco Díaz Fernández: “Paco el de Lucena” había nacido en la cordobesa localidad lucentina, el día primero de junio de 1859. Desde niño, había mostrado tal afición a la guitarra que cuando su padre -un humilde y necesitado bracero del campo- decidió llevarlo a que tomase un oficio, le pidió entrar de aprendiz en la barbería del maestro Espinosa, porque dicho barbero tocaba bien la guitarra y él quería aprender a tocar(19).

Tras aprender en Lucena con “El Maestro Espinosa”, con El Marqués de Campo de Aras y con Rafael Nieto Tamarit, se decide a venir a Málaga con el propósito de dedicarse profesionalmente a la guitarra. Aquí, entra a trabajar en la barbería del maestro Salvador Ruiz, cordobés y también buen aficionado a la guitarra, quien provoca que se presente en el Café del Sevillano.

Así lo cuenta “Fernando el de Triana”:

“Por aquel tiempo era Málaga un verdadero río de oro, y había nada menos que once cafés cantantes; el tocador del café de Bernardo era Francisco Reina (Paco el Aguila), y una noche mandó razón de que no podía ir a trabajar por encontrarse enfermo, de lo cual se lamentaba el dueño del café, que tenía que suspender el espectáculo por no haber en Málaga un tocador sobrante que pudiera suplir la falta de Paco el Aguila.

Esta conversación ocurría mientras el maestro Salvador afeitaba a Bernardo en su casa, o sea en el café, y sin contar con el Niño de Lucena, le dijo:

- Allí en la casa tengo yo un oficialillo que toca mucho y muy limpio; lo que no sé es si servirá para tocarle a tan buenos artistas como hay en este cuadro.

- Entonces -dijo Bernardo- puesto que usted dice que toca bien, a ver si puede venir antes de la hora de trabajar, que ensayen un poco, y si da el avío no lo perderá.

Se lo dijo con interés el maestro al Niño de Lucena, y éste lo vió de perlas, pero llegó a caso hecho, casi a la hora de empezar.

- ¿Tú has tocado ya algunas veces a un cuadro? -le preguntaban los artistas.

- Yo, nunca, pero verán ustedes cómo sale bien.

Y efectivamente, se cantó y se bailó y todo salió con compás y armonía; fué un verdadero y positivo éxito. En vista de lo cual quedó supliendo a Paco el Aguila mientras estuvo enfermo, y al volver éste a ocupar su sitio ya no permitió Bernardo que el de Lucena dejara de tocar todas las noches, señalándole un sueldo y haciéndole un buen regalo por el valioso servicio prestado en los días anteriores” (pp. 252 y 253).

Y continúa “Fernando el de Triana” relatando las hazañas de “Paco Lucena” en el Café del Sevillano:

“Como era natural, quedó de segundo el Niño de Lucena. Los segundos guitarristas no deben llevar voz cantante habiendo un primero, pero el Niño no entendía ni quería entender de eso, y entre falseta y falseta ejecutadas por él, no había más que ovaciones y entusiasmo. - ¡Valiente niño!, decía la gente” (pág. 253).

Pues así ocurrió el debut de “Paco Lucena”.

“Paco Lucena” versus “Paco el Águila”.

Pero “Fernando el de Triana” continúa contando una divertida anécdota sucedida entre “El Águila” y “Paco Lucena”, en el Café del Sevillano o de Bernardo. Leámosla:

“Una noche, creyendo el Aguila ganarle la pelea con un truco, sacó un guante del bolsillo, se lo colocó en la mano izquierda y así le tocó a un cantador. El Niño de Lucena no le dió importancia, aunque vió que el público aplaudía al Aguila, y cuando terminó el cuadro se echó el Niño "alante", como se dice en el "caló" artístico-andaluz, se quitó un calcetín, se lo puso en la mano izquierda y ejecutó un solo de guitarra que fué el delirio. El Aguila reconoció el gran mérito del joven guitarrista, que ya no fué más barbero, pero sí, mientras vivió, gran amigo del maestro Salvador Ruiz” (pág. 254).

Francisco Bejarano: “Paco Percheles” sitúa esta circense anécdota en el Café Suizo(20) , en lugar de hacerlo en el Café de Bernardo o de El Sevillano, como lo hace “Fernando el de Triana”. Quién sabe si ambos guitarristas mudaron sus actuaciones de café o si llevaban los dos a retortero. Pero con esta narración y por destacar el virtuosismo de “Paco Lucena” en aquel improvisado concurso guitarrístico, “Fernando el de Triana” dejó en mal lugar a ojos poco avizores, la reputación artística de “Paco el Águila”, aunque no quisiera.
 
 

 

La situación evoca las célebres “competencias de guitarra” que años atrás anunciaba la prensa con tanto estrépito, y que tanta expectación provocaban en el público. Recordemos la que anunció el periódico jerezano “El Guadalete” del cuatro de julio de 1867, entre “El Maestro Patiño” y “Paco el Barbero”(21) , por ejemplo. Bien pudiera ser ésta una de las “competencias” entre guitarristas que ahora nos cuesta digerir: hoy nos resultarían incomprensibles. No obstante, insistimos en lo injusto del “mal papel” que asigna “Fernando el de Triana” a “Paco el Águila”, involuntariamente de seguro.

“El Águila” vuela solo.

Francisco Reina fue un buen tocaor, toda una estrella entre los guitarristas que participaban del emporio flamenco en que se constituyó la ciudad de Málaga, en el último tercio del XIX. Muy pocas son las noticias documentales que hemos podido reunir acerca de su figura, como decíamos, pero son importantes. Y desde luego, lo que sí es cierto es que su nombre ha quedado en la memoria de la tradición flamenca malagueña, como depositario de un buen toque y una buena forma de hacer como guitarrista, lo que a la vez agiganta los méritos de “Paco Lucena”.

Domingo Prat lo citó junto a otros tocaores en “Diccionario de guitarristas”(22) , como asiduo frecuentador del ventorrillo establecido en La Caleta malagueña por el guitarrista Juan Sáez: “El Zocato”, sobre 1880. Además y según hemos referido, “Fernando el de Triana” lo presenta como primer guitarrista del cuadro que actuaba en el Café del Sevillano. No debieron ser flacos sus méritos para ceñir el birrete doctoral de la prestigiosa cátedra flamenca que era aquel café.

Así, el cantaor Rafael Pareja lo elogia en sus “Recuerdos” junto a Javier Molina, Antonio Sol, Miguel Borrull Castelló, “El Maestro Juan” y “Pepe Robles”, y dice de ellos que “nunca tuvimos que llamarle la atención a ninguno”, que cuando acompañaban a los cantaores, “había perfecta compenetración entre el cante y el toque”(23) (pág. 64).

Pero la actividad artística de “Paco el Águila” no se redujo exclusivamente a los ambientes flamencos malagueños. En mayo del 1886, lo anuncia el periódico “La Crónica Meridional” tocando repetidas veces y como solista, en la Cervecería Inglesa o Café del Señor Simón, instalado ahora al final del Paseo, en el antiguo local del Ateneo de Almería. Esto dice la prensa:

“En el Café de cante de Simón, que se ha trasladado al lugar que ocupó el Ateneo en el Paseo del Príncipe, se verificó antes de anoche (día 24) una amena y agradable función en la que tomó parte el célebre tocador de guitarra Francisco Reina, conocido por Paco del Aguila, que ejecutó un precioso pout pourrí de peteneras y malagueñas y variaciones de tangos.

El cantador de flamenco Manuel Caro, apodado el Carito, cantó las seguidillas gitanas, las malagueñas de Juan Breva y las del Canario, terminando con las Polichinelas y los tangos de “Las viejas ricas de Cádiz”.

Esta noche se repite la misma función que promete estar tan concurrida como la de su inauguración”(24) .


Granada fue otra ciudad que frecuentó “Paco el Águila”. Así, en el mismo año 1886, aparece tocando en el Café de la Marina, donde se le conoce con el sobrenombre de “Paco el de Málaga”, en funciones que duraban desde las siete de la tarde hasta las dos de la madrugada(25). En el Teatro Principal, acompañaría el 28 de febrero de 1892 a Antonio Chacón y a José Trujillo, en el transcurso de un “gran acontecimiento”, según expresara el correspondiente programa, que lo presenta como “conocido concertista de guitarra”:

¡Gran acontecimiento!
TEATRO PRINCIPAL.
CHACON EN GRANADA.

El notable cantador de malagueñas con que encabezábamos estas líneas, acompañado del conocido concertista de guitarra FRANCISCO REINA (A) paco el Aguila, y del joven cantador de cartageneras JOSE TRUJILLO(26), han sido contratados por esta Empresa de bailes de máscaras que no ha perdonado sacrificio alguno con tal de dar a conocer a este público el asombro de todos los cantadores, pues el inventor de las malagueñas que llevan su nombre, o sea las conocidas por las de Chacón(27).

Por otro lado, José Blas Vega lo menciona tocando en el Café Madrid de Oviedo en 1908, en el capítulo “Los cafés cantantes” de la obra “Historia del Flamenco”(28) . La calidad de los demás nombres del elenco, dicen mucho y muy bien de la reputación profesional de “Paco el Águila”. Este es el párrafo de Blas Vega al que nos referimos:

“Entre los artistas destacados hay que citar al Niño Medina, a Paca Aguilera, a Pastora Imperio, a Isabel Vargas y a Antonia Mercé La Argentina en 1908. Entre los guitarristas Román, Joaquín Rodríguez, Francisco Reina”.



(19) Curiosa resulta la ancestral afición que han profesado los barberos españoles a la guitarra. Sobre este particular, hemos escrito: RIOJA, E., “Los barberos españoles y la guitarra”, en: www.guitarra.artelinkado.com, revista informática de guitarra, septiembre de 2003.

(20) BEJARANO ROBLES, F., “Las calles de Málaga...”, op. cit., pág. 256.

(21) STEINGRESS, G., “La aparición del cante flamenco en el teatro jerezano del siglo XIX”, en: V.V.A.A., “Dos siglos de flamenco. Actas de la Conferencia Internacional, Jerez (Cádiz, 21-25 de junio de 1988)”, Fundación Andaluza de Flamenco, Jerez de la Frontera (Cádiz), 1989, pp. 343-380.

(22) PRAT, D., “Diccionario biográfico-bibliográfico-histórico.crítico de guitarras (instrumentos afines), guitarristas (profesores, compositores, concertistas, lahudistas, amateurs), guitarreros (luthiers), danzas y cantos, terminología”, Casa Romero y Fernández, Buenos Aires (Argentina), 1934, facsímil de Editions Orphée, Inc., Columbus, Ohio (USA), 1986, “Introduction” de Matanya Ophee, pág. 344.

(23) RONDÓN RODRÍGUEZ, J., “Recuerdos y confesiones de Rafael Pareja, de Triana”, Ediciones La Posada, Ayto. de Córdoba, Córdoba, 2001, pág. 64.

He aquí una de las muestras de la jerarquía profesional en el mundo al Arte Flamenco. Sólo faltaba que a cualquiera de estos prestigiosos guitarristas, le “llamara la atención” un cantaor “telonero”, como era Rafael Pareja.

(24) SEVILLANO MIRALLES, A., Almería por Tarantas. Cafés cantantes y artistas de la tierra, Itto. de Estudios Almerienses de la Dip. Prov. de Almería, 1996, pág. 122.

(25) GARCÍA-MATOS ALONSO, M. C., Juan Navas y la guitarra flamenca, en: La Guitarra en la Historia (Vol. IX). Novenas Jornadas de Estudio sobre Historia de la Guitarra, Ediciones de La Posada, Ayto. de Córdoba, Córdoba, 1998, pp. pág. 91, colección coordinada por Eusebio Rioja.

(26) Cabe la posibilidad de que el nombre esté equivocado y que se refiera a Juan Trujillo: “El Perote”.


(27) BLAS VEGA, J., “Don Antonio Chacón”, en: “Huellas del Cante en el siglo XX”, Peña Cultural Flamenca “La Pajarona”, Córdoba, 2002, pág. 37, selección y coordinación de Alfonso Benítez López.

(28) BLAS VEGA, J., “Los cafés cantantes”, en: “Historia del Flamenco”, op. cit., vol. II, pág. 251.


 


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