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“Paco
Lucena” en el Café del Sevillano.
Francisco Díaz
Fernández: “Paco el de Lucena”
había nacido en la cordobesa localidad
lucentina, el día primero de junio de 1859.
Desde niño, había mostrado tal afición
a la guitarra que cuando su padre -un humilde y
necesitado bracero del campo- decidió llevarlo
a que tomase un oficio, le pidió entrar de
aprendiz en la barbería del maestro Espinosa,
porque dicho barbero tocaba bien la guitarra y él
quería aprender a tocar(19).
Tras aprender en Lucena con “El
Maestro Espinosa”, con El
Marqués de Campo de Aras y con Rafael
Nieto Tamarit, se decide a venir a Málaga
con el propósito de dedicarse profesionalmente
a la guitarra. Aquí, entra a trabajar en
la barbería del maestro Salvador
Ruiz, cordobés y también buen
aficionado a la guitarra, quien provoca que se presente
en el Café del Sevillano.
Así lo cuenta “Fernando
el de Triana”: |
“Por aquel
tiempo era Málaga un verdadero río
de oro, y había nada menos que once cafés
cantantes; el tocador del café de Bernardo
era Francisco Reina (Paco el Aguila), y una
noche mandó razón de que no podía
ir a trabajar por encontrarse enfermo, de lo
cual se lamentaba el dueño del café,
que tenía que suspender el espectáculo
por no haber en Málaga un tocador sobrante
que pudiera suplir la falta de Paco el Aguila.
Esta conversación ocurría mientras
el maestro Salvador afeitaba a Bernardo en su
casa, o sea en el café, y sin contar
con el Niño de Lucena, le dijo:
- Allí en la casa tengo yo un oficialillo
que toca mucho y muy limpio; lo que no sé
es si servirá para tocarle a tan buenos
artistas como hay en este cuadro.
- Entonces -dijo Bernardo- puesto que usted
dice que toca bien, a ver si puede venir antes
de la hora de trabajar, que ensayen un poco,
y si da el avío no lo perderá.
Se lo dijo con interés el maestro al
Niño de Lucena, y éste lo vió
de perlas, pero llegó a caso hecho, casi
a la hora de empezar.
- ¿Tú has tocado ya algunas veces
a un cuadro? -le preguntaban los artistas.
- Yo, nunca, pero verán ustedes cómo
sale bien.
Y efectivamente, se cantó y se bailó
y todo salió con compás y armonía;
fué un verdadero y positivo éxito.
En vista de lo cual quedó supliendo a
Paco el Aguila mientras estuvo enfermo, y al
volver éste a ocupar su sitio ya no permitió
Bernardo que el de Lucena dejara de tocar todas
las noches, señalándole un sueldo
y haciéndole un buen regalo por el valioso
servicio prestado en los días anteriores”
(pp. 252 y 253).
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Y continúa “Fernando
el de Triana” relatando las hazañas
de “Paco
Lucena” en el Café del
Sevillano: |
“Como era
natural, quedó de segundo el Niño
de Lucena. Los segundos guitarristas no deben
llevar voz cantante habiendo un primero, pero
el Niño no entendía ni quería
entender de eso, y entre falseta y falseta ejecutadas
por él, no había más que
ovaciones y entusiasmo. - ¡Valiente niño!,
decía la gente” (pág. 253).
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Pues así ocurrió
el debut de “Paco
Lucena”. “Paco
Lucena” versus “Paco el Águila”.
Pero “Fernando
el de Triana” continúa
contando una divertida anécdota sucedida
entre “El
Águila” y “Paco
Lucena”, en el Café del
Sevillano o de Bernardo. Leámosla:
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“Una noche, creyendo
el Aguila ganarle la pelea con un truco, sacó
un guante del bolsillo, se lo colocó
en la mano izquierda y así le tocó
a un cantador. El Niño de Lucena no le
dió importancia, aunque vió que
el público aplaudía al Aguila,
y cuando terminó el cuadro se echó
el Niño "alante", como se dice
en el "caló" artístico-andaluz,
se quitó un calcetín, se lo puso
en la mano izquierda y ejecutó un solo
de guitarra que fué el delirio. El Aguila
reconoció el gran mérito del joven
guitarrista, que ya no fué más
barbero, pero sí, mientras vivió,
gran amigo del maestro Salvador Ruiz”
(pág. 254).
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| Francisco
Bejarano: “Paco Percheles”
sitúa esta circense anécdota en el
Café Suizo(20)
, en lugar de hacerlo en el Café de Bernardo
o de El Sevillano, como lo hace “Fernando
el de Triana”. Quién sabe
si ambos guitarristas mudaron sus actuaciones de
café o si llevaban los dos a retortero. Pero
con esta narración y por destacar el virtuosismo
de “Paco
Lucena” en aquel improvisado concurso
guitarrístico,
“Fernando el de Triana”
dejó en mal lugar a ojos poco avizores, la
reputación artística de “Paco
el Águila”, aunque no quisiera. |
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La
situación evoca las célebres “competencias
de guitarra” que años atrás
anunciaba la prensa con tanto estrépito,
y que tanta expectación provocaban en el
público. Recordemos la que anunció
el periódico jerezano “El
Guadalete” del cuatro de julio
de 1867, entre
“El Maestro Patiño”
y “Paco el
Barbero”(21)
, por ejemplo. Bien pudiera ser ésta una
de las “competencias”
entre guitarristas que ahora nos cuesta digerir:
hoy nos resultarían incomprensibles. No obstante,
insistimos en lo injusto del “mal
papel” que asigna “Fernando
el de Triana” a “Paco
el Águila”, involuntariamente
de seguro. |
“El Águila” vuela solo. |
Francisco
Reina fue un buen tocaor, toda una estrella
entre los guitarristas que participaban del emporio
flamenco en que se constituyó la ciudad de
Málaga, en el último tercio del XIX.
Muy pocas son las noticias documentales que hemos
podido reunir acerca de su figura, como decíamos,
pero son importantes. Y desde luego, lo que sí
es cierto es que su nombre ha quedado en la memoria
de la tradición flamenca malagueña,
como depositario de un buen toque y una buena forma
de hacer como guitarrista, lo que a la vez agiganta
los méritos de “Paco
Lucena”. Domingo
Prat lo citó junto a otros tocaores
en “Diccionario
de guitarristas”(22)
, como asiduo frecuentador del ventorrillo establecido
en La Caleta malagueña por el guitarrista
Juan Sáez: “El
Zocato”, sobre 1880. Además
y según hemos referido, “Fernando
el de Triana” lo presenta como
primer guitarrista del cuadro que actuaba en el
Café del Sevillano. No debieron ser flacos
sus méritos para ceñir el birrete
doctoral de la prestigiosa cátedra flamenca
que era aquel café.
Así, el cantaor Rafael
Pareja lo elogia en sus “Recuerdos”
junto a Javier Molina,
Antonio Sol, Miguel Borrull Castelló, “El
Maestro Juan” y “Pepe Robles”,
y dice de ellos que “nunca
tuvimos que llamarle la atención a ninguno”,
que cuando acompañaban a los cantaores,
“había perfecta compenetración
entre el cante y el toque”(23)
(pág. 64).
Pero la actividad artística de “Paco
el Águila” no se redujo
exclusivamente a los ambientes flamencos malagueños.
En mayo del 1886, lo anuncia el periódico
“La Crónica
Meridional” tocando repetidas
veces y como solista, en la Cervecería Inglesa
o Café del Señor Simón, instalado
ahora al final del Paseo, en el antiguo local del
Ateneo de Almería. Esto dice la prensa:
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“En el Café
de cante de Simón, que se ha trasladado
al lugar que ocupó el Ateneo en el Paseo
del Príncipe, se verificó antes
de anoche (día 24) una amena y agradable
función en la que tomó parte el
célebre tocador de guitarra Francisco
Reina, conocido por Paco del Aguila, que ejecutó
un precioso pout pourrí de peteneras
y malagueñas y variaciones de tangos.
El cantador de flamenco Manuel Caro, apodado
el Carito, cantó las seguidillas gitanas,
las malagueñas de Juan Breva y las del
Canario, terminando con las Polichinelas y los
tangos de “Las viejas ricas de Cádiz”.
Esta noche se repite la misma función
que promete estar tan concurrida como la de
su inauguración”(24)
.
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Granada fue otra ciudad que frecuentó “Paco
el Águila”. Así,
en el mismo año 1886, aparece tocando en
el Café de la Marina, donde se le conoce
con el sobrenombre de “Paco
el de Málaga”, en funciones
que duraban desde las siete de la tarde hasta las
dos de la madrugada(25).
En el Teatro Principal, acompañaría
el 28 de febrero de 1892 a Antonio
Chacón y a José
Trujillo, en el transcurso de un “gran
acontecimiento”, según
expresara el correspondiente programa, que lo presenta
como “conocido
concertista de guitarra”:
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¡Gran acontecimiento!
TEATRO PRINCIPAL.
CHACON EN GRANADA.
El notable
cantador de malagueñas con que encabezábamos
estas líneas, acompañado del conocido
concertista de guitarra FRANCISCO REINA (A)
paco el Aguila, y del joven cantador de cartageneras
JOSE TRUJILLO(26), han sido contratados por
esta Empresa de bailes de máscaras que
no ha perdonado sacrificio alguno con tal de
dar a conocer a este público el asombro
de todos los cantadores, pues el inventor de
las malagueñas que llevan su nombre,
o sea las conocidas por las de Chacón(27).
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Por otro lado, José
Blas Vega lo menciona tocando en el Café
Madrid de Oviedo en 1908, en el capítulo
“Los cafés
cantantes” de la obra “Historia
del Flamenco”(28)
. La calidad de los demás nombres del elenco,
dicen mucho y muy bien de la reputación profesional
de “Paco
el Águila”. Este es el
párrafo de Blas
Vega al que nos referimos: |
“Entre los artistas destacados
hay que citar al Niño Medina, a Paca
Aguilera, a Pastora Imperio, a Isabel Vargas
y a Antonia Mercé La Argentina en 1908.
Entre los guitarristas Román, Joaquín
Rodríguez, Francisco Reina”.
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| (19) Curiosa resulta
la ancestral afición que han profesado los barberos
españoles a la guitarra. Sobre este particular,
hemos escrito: RIOJA, E., “Los barberos españoles
y la guitarra”, en: www.guitarra.artelinkado.com,
revista informática de guitarra, septiembre de
2003.
(20) BEJARANO ROBLES, F., “Las calles de Málaga...”,
op. cit., pág. 256.
(21) STEINGRESS, G., “La aparición del
cante flamenco en el teatro jerezano del siglo XIX”,
en: V.V.A.A., “Dos siglos de flamenco. Actas de
la Conferencia Internacional, Jerez (Cádiz, 21-25
de junio de 1988)”, Fundación Andaluza
de Flamenco, Jerez de la Frontera (Cádiz), 1989,
pp. 343-380.
(22) PRAT, D., “Diccionario biográfico-bibliográfico-histórico.crítico
de guitarras (instrumentos afines), guitarristas (profesores,
compositores, concertistas, lahudistas, amateurs), guitarreros
(luthiers), danzas y cantos, terminología”,
Casa Romero y Fernández, Buenos Aires (Argentina),
1934, facsímil de Editions Orphée, Inc.,
Columbus, Ohio (USA), 1986, “Introduction”
de Matanya Ophee, pág. 344.
(23) RONDÓN RODRÍGUEZ, J., “Recuerdos
y confesiones de Rafael Pareja, de Triana”, Ediciones
La Posada, Ayto. de Córdoba, Córdoba,
2001, pág. 64.
He aquí una de las muestras de la jerarquía
profesional en el mundo al Arte Flamenco. Sólo
faltaba que a cualquiera de estos prestigiosos guitarristas,
le “llamara la atención” un cantaor
“telonero”, como era Rafael Pareja.
(24) SEVILLANO MIRALLES, A., Almería por Tarantas.
Cafés cantantes y artistas de la tierra, Itto.
de Estudios Almerienses de la Dip. Prov. de Almería,
1996, pág. 122.
(25) GARCÍA-MATOS ALONSO, M. C., Juan Navas y
la guitarra flamenca, en: La Guitarra en la Historia
(Vol. IX). Novenas Jornadas de Estudio sobre Historia
de la Guitarra, Ediciones de La Posada, Ayto. de Córdoba,
Córdoba, 1998, pp. pág. 91, colección
coordinada por Eusebio Rioja.
(26) Cabe la posibilidad de que el nombre esté
equivocado y que se refiera a Juan Trujillo: “El
Perote”.
(27) BLAS VEGA, J., “Don Antonio Chacón”,
en: “Huellas del Cante en el siglo XX”,
Peña Cultural Flamenca “La Pajarona”,
Córdoba, 2002, pág. 37, selección
y coordinación de Alfonso Benítez López.
(28) BLAS VEGA, J., “Los cafés cantantes”,
en: “Historia del Flamenco”, op. cit., vol.
II, pág. 251.
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