En Madrid capital se presentan Los Veranos de la Villa, ciclo veraniego que nos trae
en Julio y Agosto un buen elenco de artistas.
Un inicio hermoso, el mejor, el más grande.
Hacía mucho tiempo que no aparecía por aquí. Hablar hoy de Paco de Lucía suena a“gaitas” gallegas. Es imposible hablar del genio, todo el mundo le reconoce y le alaba. Se lo merece por siempre.
Pues ahí van las fotos de su actuación, fotos para el recuerdo.
Pero .........
El Duende no llegó.
Lo siento por sus fervientes seguidores, entre los cuales me encuentro, pero el artista
de Algeciras se refugia en su extenso grupo para cubrir la actuación. Pero, solo quiero varios minutos de Paco, solo unos minutos. Creo que no es mucho pedir.
El grupo que le rodea (no acudió el Niño Josele, aunque un medio de gran prestigio, enalteció su toque) no completan, ni de lejos, una actuación de un “grande”. Incluso parecía el concierto de Antonio Serrano, que se pasó toda la actuación con “solos” de armónica. Afortunadamente, bien.
Seguiremos con el recuerdo del mito. Cuando te veo con la guitarra estoy entre nubes, pero ....Tengo un sabor agridulce. Solo te pido unos minutos, por favor.
De todo un poco
Como final de temporada, me gustaría recordar algunas actuaciones, muy brevemente, pero dignas de algunas líneas.
En el Auditorio Nacional de Música, destaco al bailaor Angel Muñoz, que se unió en un gran baile con la guitarra de Juan Manuel Cañizares. Gran baile para el toque. Difícil de ver.
El Juglar trae a su talismán, El Torta. El mítico local, que cerró su programación flamenca, debido a los pobres resultados económicos. Esperamos que pronto vuelva, pues es de los imprescindibles en darnos grandes noches.
El gran Juan Ramírez, volvió hacer música con el tacón, en Casa Patas. Y dentro de los Jueves Flamencos, de gran éxito esta temporada, finalizó con la gran Remedios Amaya. Breves cantes, pero dignos de los mejores oidos.
José Menese pidió perdón por los cantes, en Vallecas. Manolo Franco tapó un “mal día” del gran cantaor. Sin embargo, estos gestos son propios de los más grandes. Yo, soy fiel al Maestro y me enorgullece en estos días. ¡Que grande eres!
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