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Jorge Sánchez
Jorge Sánchez
Junio 2010

Y Dios creó a Israel

 


Galván.
Luego, nos dijo: “Ahí tenéis un Genio ... y encima, Flamenco”
Y desde aquí, no sabemos como darle las gracias.

     Alegorías aparte, asistimos a la última creación del bailaor Israel Galván.
     Su concepción del Arte de la Escena es tan superior, que nos quedamos “petrificados”. ¡Tanta belleza en Redux! ¿cómo es posible componer tanta perfección?
     El estudio del escenario, su concepto del silencio, su plasticidad de movimientos, la composición de los decorados, el juego de personajes, y etc, etc.

     Lo que vemos, lo que oimos, es tan “alucinante”, que no hay palabras para describirlo. Y es mejor así. Hay que sentir. El Arte se debe disfrutar.
     Y encima, el Flamenco se nos acerca de una manera inconcebible, adquiriendo una belleza superior. El Flamenco se viste de Oro, de Esmeraldas y de Seda.
     A todo ello, se une un gran elenco de músicos, de Flamencos entregados, que se integran en la obra de una manera sublime.
      Flamencura en un espectáculo único.

      De los cielos vino Israel.






     Se presenta la Suma Flamenca en la capital, con un elenco de primeras figuras.
Controversia y diversidad de opiniones. Un festival en lo más alto. Y se agradece.

       Leyenda del Presente

      Después de varios años, acude a la cita, Manolo Sanlúcar.
      Su toque limpio, sin florituras, suave, lento, musical y bello.
      La guitarra nos acerca a los pueblos blancos, a los patios rebosantes de flores, a la sombra de una encina, al fuerte olor del aceite, al vino fino. Se oye el agua al correr por las acequias y los rumores del mar.

      Vibran las cuerdas, vibra el  público.
      El acompañamiento es ideal. Carmen Molina, puso el cante con sentimiento y muy natural, la percusión de Diassera y Peña, sencillamente justa y fantástica, como hace tiempo no escuchaba.
     El concierto fue memorable hasta el final. Incluso el final.

     Sanlúcar, después de una hora, ¡bendita hora!, se excusa “estoy mal de la mano” y tiene que, entre perdones, retirarse. No hay perdón sino agradecimiento. Un final único.
Gracias, por salir del escenario, abrazado a tu guitarra, entre grandes aplausos. Un Artista solo puede irse así: Una Leyenda para un Presente.

       La cita esperada

       Presentación de Valderrama y sus “Maestros”.
       Hijo de un grande, nuevo en Plaza. Y elige de primera categoría. Valor tiene. Media entrada, con abundantes “madres” fervorosas.
       Expectación.
       Vamos al flamenco, Juan Valderrama.

       Pues a mí, si me gustó.
       “Maestros”, es su homenaje a los grandes del cante, desde Manuel Vallejo a la Nina de los Peines, de Ramón Montoya a Manolo Caracol. Un montaje bien estructurado sobre un escenario bien iluminado y con buen sonido. Imágenes del recuerdo, donde su padre era lo más querido y admirado. Luego, paseo por los cantes de todos los maestros.
       Juan interpreta con voz suave, dulce, a veces dulzona, por momentos aterciopelada. Elige temas que le van apropiados y a veces muy repetitivos.

       Dos momentos ilustres, el acompañamiento del gran Juan Carmona, impresionante, y el dueto con la voz, el alma, el duende, de su padre. Muy bonito la recreación en el escenario.
       Valderrama arriesga y espero que lo siga haciendo. Sabremos si él admite lo que se le viene encima. Los “puristas” le dirán, la “clá” le dirá y tendrá que elegir. Por mi parte, admiro su valor y entrega. Le animo a seguir. Cuenta conmigo.


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