Eusebio
Rioja
Málaga, abril/2004
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Un
pinturero personaje del Flamenco decimonónico:
EL NEGRO MERI
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Decía don Hilarión, que hoy las ciencias adelantan,
que es una barbaridad. Y ahora decimos, que la investigación
sobre la historia del Arte Flamenco, también.
Afortunadamente, van saliendo a la luz datos, noticias,
personas y personajes, de los que no sabíamos nada,
o casi nada. Uno de estos personajes, es El Negro Meri.
Veamos quien era y cual fue su faceta flamenca. Pero vayamos
por partes.
La noticia más antigua que nos llegó sobre
él, la proporcionaba Gerhard Steingress, quien lo
encuentra anunciado como el famoso mulato Meric, cantando
por lo flamenco en el Circo Madrid, circo instalado en Jerez
de la Frontera (Cádiz) en los años 1874 y
1875(1).
Y la verdad es que el dato, si bien no nos sobresaltó,
tampoco dejó de sorprendernos, por lo curioso. Un
mulato de nombre o apodo tan extraño –desde
luego, suena a africano o a afroamericano-, cantando por
lo flamenco, y en un circo instalado en Jerez. Es cierto
que no podemos evitar una sonrisilla de estupor.
Pero no queda ahí la cosa. Resulta que también
lo encontramos en Málaga. En la novela titulada El
Tobalo, baratero(2),
novela escrita por Manuel Martínez Barrionuevo y
publicada en Madrid no mucho después de la noticia
apuntada, en 1887(3),
aunque la acción narrada transcurre sobre 1880. Y
lo presenta como célebre y temido baratero, en la
timba del malagueño Café de la Loba. Pues
continuemos por partes. Situémonos en el Café
de la Loba.
El café de la loba.
De los tres cafés que existieron en la Plaza de la
Constitución malagueña, el de La Loba fue
el que clavó sus cimientos con mayor profundidad
en la Plaza, el que realmente llevó la batuta en
aquel concierto cafeteril. Es posible que fuera uno de los
más antiguos de Málaga. La cita más
añosa que hemos encontrado sobre su existencia, la
proporciona el viajero británico Richard Ford en
Manual para viajeros por Andalucía y lectores en
casa(4).
Ford estuvo en España entre 1830 y 1833, y como decíamos,
menciona este café.
Con el nombre de Café de Andrés Ruiz, se anuncia
un establecimiento en el número nueve de la Plaza
de la Constitución, el mismo número del Café
de La Loba, en las guías de Málaga de 1838(5),
de 1861(6)
y de 1866(7).
Es posible que con dicho nombre se conociera hasta 1876,
cuando se demuele el antiguo edificio que ocupaba y se construye
el actual. Puede que Andrés Ruiz fuera su arrendatario,
ya que la propiedad del inmueble era del Duque de Fernán
Núñez.
En 1877, se abre el nuevo café. Veamos como lo describe
el historiador Francisco Bejarano: Paco Percheles, en su
obra Cafés de Málaga (...y otros establecimientos):
Un amplio y
hermosísimo salón, lujosamente adornado con
profusión de espejos, un tallado mostrador; cómodos
divanes y bien labradas sillas de madera de caoba, constituían
lo principal de la nueva instalación. A la derecha
del salón, conforme se entraba, tenía su arranque
la escalera, que era amplia y de mármol con lujoso
barandal, dando ingreso al piso alto, ocupado por los billares
y mesas de juego, y cuyo corredor, circundado por una barandilla,
daba al salón del café en disposición
idéntica a la que hoy se ve en el edificio que ocupa
la Excelentísima Diputación Provincial(8).
Al fondo, una pequeña escalinata y una amplia puerta
acristalada daban acceso a un hermoso patio, verdadero salón
de verano, que recibía su nombre de una gran parra
que en él crecía y que, juntamente con un
toldo dispuesto al efecto, proporcionaba una gran sombra
y una deliciosa frescura. En 1877 parece que se instaló
delante del Café otro toldo, sostenido por finas
y elegantes columnas de hierro con candelabros, dispuestas
en dos hileras; una junto a la fachada del establecimiento
y otra enfrente, junto a la barandilla que entonces rodeaba
la Plaza, dejando paso entre ellas para carruajes y peatones
y decorando aquel sitio(9).
Unas magníficas instalaciones, sin duda, que lograron
convertir al café en el más emblemático
de la Plaza y en uno de los más frecuentados de Málaga.
Su ambiente fue igualmente descrito por Paco Percheles:
Fue,
por tanto, mudo testigo de una época movida y turbulenta.
Presenció los trágicos acontecimientos de
1868 y 1869 con motivo del desarme de la Milicia Nacional;
conoció la proclamación de la primera República;
se engalanó cuando la visita de Isabel II y Alfonso
XII; y además y sobre todo, constituyó un
estratégico centro de reunión mercantil y
simpático lugar de esparcimiento para varias generaciones.
El público del primitivo café de “La
Loba”, aunque heterogéneo, estaba integrado
por industriales y comerciantes y, entre éstos, los
que se relacionaban con el negocio del aceite, que, cuando
se abrió “La Lobilla”(10),
pasaron casi en su totalidad a este establecimiento.
Agradable en particular, debió
ser el patio de la parra y la terraza, cuyo toldo, curiosamente,
fue arrancado por un vendaval en el mismo año de
su inauguración. Falleció una persona y hubo
varios heridos. Mas no queda ahí la historia sangrienta
del Café de la Loba. Según dijo la prensa:
allí fue acribillado
á estocadas un inspector de Orden público
que el año 72 arrancó una proclama revolucionaria;
el Pimentel, guapo famoso, salió desafiado de La
Loba y dio muerte á su rival Morón en la escalera(11).
A partir de 1877, se anunciaba el restaurant
del café, situado en el segundo piso del inmueble.
De todo ello, deducimos que el Café de la Loba, como
otros muchos cafés, debieron poseer varios ambientes
muy distintos: ambiente de lonja mercantil por las mañanas,
de restaurante al medio día, de recreo amable y familiar
por las tardes, de tertulia también por las tardes
y por las noches, y de esperpéntica diversión
zafia y soez, igualmente por las noches y de madrugada.
Hemos hallado artículos donde se dibuja en tonos
bastante grises, el ambiente que poseía de madrugada(12).
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(1)STEINGRESS,
G.- La aparición del cante flamenco en el teatro jerezano
del siglo XIX, en: V.V.A.A., Dos siglos de flamenco. Actas
de la Conferencia Internacional, Jerez (Cádiz, 21-25
de junio de 1988), Fundación Andaluza de Flamenco,
Jerez de la Frontera (Cádiz), 1989, pp. 343 a 380.
(2)El baratero es un hombre de la hez del pueblo, que ha adquirido
una habilidad extraordinaria en el manejo de la navaja y el
puñal y que explota el terror que inspira para exigir
a los jugadores un derecho sobre la puesta de la partida (DAVILLIER,
Ch. y DORÉ, G., Viaje por España, 2 vols., Grech,
S.A., Madrid, 1988, (1ª edición: 1874), vol. I,
pág. 327.
(3)MARTÍNEZ BARRIONUEVO, M., El Padre Eterno. Novelas
españolas, Madrid, 1887.
(4)FORD, R., Manual para viajeros por Andalucía y lectores
en casa que describe el país y sus ciudades, los nativos
y sus costumbres, las antigüedades, religión,
leyendas, bellas artes, literatura, deportes y gastronomía,
2 vols., Ediciones Turner, Madrid, 1980, (1ª edición:
1845), pág. 84.
(5)ANÓNIMO, Guía de forasteros en Málaga
y directorio manual útil a todos para el año
de 1838, Imprenta del Comercio, Málaga, 1838, pág.
104.
(6)VILA, B., Guía del viajero en Málaga, La
Ilustración Española, Málaga, 1861, pág.
312.
(7)MERCIER, A. y CERDA, E. de la, Guía de Málaga
y su provincia por..., Tipografía La Marina, Cádiz,
1866, pág. 168.
(8)No se necesita advertir que cuando Francisco Bejarano escribió
este artículo, se encontraba alojada en aquel inmueble
la sede de la Excma. Diputación Provincial de Málaga,
hoy en la Plaza de la Marina. De su lectura resulta obvio.
Es el edificio del reloj de la Plaza.
(9)BEJARANO ROBLES, F. (Paco Percheles)., Cafés de
Málaga (...y otros establecimientos), Editorial Bobastro,
Málaga, 1989, pp. 46-47. Este libro es una recopilación
de artículos publicados en la prensa local, entre el
23-XII-1940 y el 31-XII-1945.
Además de Archivero Municipal de Málaga y de
fecundo escritor, don Francisco Bejarano fue el primer presidente
de la Peña Juan Breva, al constituirse formalmente
ésta en 1958.
(10)El Café de la Loba Chica, de la Lobilla o El Porvenir,
que de las tres formas se llamó, se encontraba en un
edificio contiguo al de La Loba.
(11)Lo hallamos en un recorte de prensa titulado Un café
menos, sin expresión de autor, ni medio.
(12) Véase: El Ateneo. Revista semanal de literatura,
jusrisprudencia y arte, Málaga, 10-XI-1889. Se encuentra
reproducido en: RIOJA, E., Paco el de Lucena o la redonda
encrucijada, Ayto. de Lucena, Lucena (Córdoba), 1998,
pp. 68-71.
Véase también el recorte de prensa citado.
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