BAILE: MARCOS FLORES
CANTE: EL FALO Y JHONY CORTÉS
GUITARRA: ANTONIA JIMÉNEZ
PALMAS: LA TACHA Y ANA ROMERO
LA PLATERIA. 15-10-05. LLENO.
Nos recuerda Lorca que Goethe, hablando de Paganini, definía
al duende como un poder misterioso que todos sienten y que
ningún filósofo explica. Como filósofos
nos sentimos el sábado en la Platería. Marcos
Flores encarnó el baile del pasado, transportándolo
al presente y preparándolo para el futuro. Él
continúa una línea estética en la que
se aúnan conceptos e ideas que rompen con lo convencional,
que adapta formas, otrora desarrolladas en el baile femenino,
y que en la actualidad se han diluido en el baile viril,
enriqueciéndolo considerablemente, con unas extraordinarias
condiciones físicas y un aprovechamiento total de
los recursos corporales.
La
noche la abriría ‘El Falo’, un cantaor
personal, estudioso, disciplinado, creativo, con un amplio
dominio de la técnica y del compás, acompañado
a la guitarra por Antonia Jiménez (algo insólito
e histórico, la primera mujer que pisa la Platería
con una guitarra en sus manos, y que, por suerte, sorprendió
a propios y extraños con la agilidad y dulzura de
su toque) Rafael Jiménez, que así se llama,
homenajeó a Aurelio con la recreación que
el maestro hiciera de la Malagueña del Mellizo, con
el prefacio como precedente. ‘Falo’ fue fiel
al contenido clásico pero personal en las formas,
siendo muy aplaudido.
Tras él, Marcos Flores abrazó la seguiriya
con unos brazos muy cuidados que movía en un todo
armónico, transido de pasión y buscando la
redención del mensaje milenario del flamenco. Un
baile para un desamor o una pena, la seguiriya, trágica
y a la vez dulce y eterna. Flores siguió un esquema
clásico que rompería al final prescindiendo
del macho y tirando de la creatividad de Falo, con un aire
‘amilongado’ que fue un remanso de paz después
del desenfado y la entrega en los juegos de pies, veloces
y muy controlados a merced del virtuosismo rítmico
del bailaor, en el que se expresó más de cintura
para arriba con gestos delicados y sentidos que hicieron
estallar al público en aplausos.
La segunda parte la abrió Jhony Cortés, de
Santa Fe, aunque curtido artísticamente en Madrid.
Todo un descubrimiento para la afición granadina
que no se había fijado detenidamente en este cantaor,
y que se deleitó con sus aires de Levante y bulerías,
donde puso de manifiesto las dotes rítmicas que lo
hacen ser tan requerido atrás. Y de nuevo Marcos
Flores, ahora con más peso si cabe en el escenario,
más confiado, nos trajo un poco de sal de las salinas
de su Cádiz natal, bailando con gusto al cante, priorizando
de nuevo lo clásico, con escobilla incluida, figuras
coreográficas de gran sabor flamenco, prestancia,
colocación, fuerza. Marcos fue a la vez objeto y
sujeto, alcanzó la beatitud poética por medio
de su baile, se hizo tierra y mar, barco y marinero. Todo
un goce para los sentidos que engrosarían ‘La
Tacha’ y Ana Romero (ole las dos, imprescindibles)
con sus ‘pataillas’ por bulerías en el
fin de fiesta, y que culminaría con el público
en pie.
‘Andalucía se escribe con lágrimas
y sangre, y se dice, con la voz rota del sentimiento’
nos cuenta Talismán. Marcos Flores escribió
Andalucía con su baile, que es voz rota del sentimiento,
y con su corazón. Y punto. Se creían que no
lo íbamos a gozar.
MARCO FLORES, bailarín
Comienza sus estudios de baile muy joven en su ciudad natal,
Arcos de la Frontera, Cádiz, desarrollando una labor
de aprendizaje fundamentalmente autodidacta. Decide desplazarse
más tarde a Sevilla para ampliar su formación
con Javier Latorre, Antonio Canales y Javier Barón.
Comienza su experiencia profesional en el Tablao Flamenco
El Cordobés y en festivales como Los viernes flamencos,
Jerez.
En 2001 se traslada a Madrid y entra a formar parte de
la Compañía Sara Baras en el espectáculo
“Juana la Loca”.
Desde 2002 pertenece al elenco de bailarines de la Compañía
Rafaela Carrasco y actúa en calidad de atracción
en tablaos de renombre tales como Casa Patas y Las Carboneras.
En 2003 crea la compañía de danza ESS3 Movimiento
junto a Olga Pericet, Daniel Doña y Manuel Liñán.
En 2004 participa en el espectáculo “Romancero
Gitano” con dirección de Paco Suárez
en la XIII edición de la Bienal Sevilla. Es colaborador
especial, en los espectáculos “Dibujos en el
aire” y “Gestos de Mujer” de Mercedes
Ruiz.
En 2005 participa junto a Manuel Liñán con
el espectáculo “2 en Compañía”
en el VII Festival Flamenco Tío Luis el de la Juliana
y también en el ciclo de la Sala Pradillo: La Otra
Mirada del Flamenco con muy buen aceptación del público.
Es artista invitado en el espectáculo “Cámara
Negra” de la compañía Manuel Liñán
& Olga Pericet. Participa como solista en las Fiestas
de Otoño de Jerez. También es artista invitado
en la Compañía Residente Miguel Ángel
Berna de Zaragoza junto a Maite Bajo y a Olga Pericet.