Después de su primer trabajo discográfico
han transcurrido tres años antes de que Arcángel
presente su siguiente disco. “La calle perdía”
se llama esta entrega llena de matices y digna de quien
está considerado como figura de primera línea
en el panorama artístico flamenco.
Durante estos tres últimos años
este cantaor, que no ha parado de actuar por toda la geografía
nacional, ha sufrido acontecimientos tan importantes como
el cambio de sello discográfico, la pérdida
irreparable de su padre, ha contraído matrimonio
y ha tenido su primer hijo. Todo esto, además de
la natural madurez que propicia el tiempo, se refleja en
lo trascendental de las letras seleccionadas para este disco,
siendo éste uno de los pilares en los que se sustenta
la validez general del trabajo. Podemos decir que Juan Carlos
Romero se destapa definitivamente como compositor y como
escritor de elite, convirtiéndose en coprotagonista
indiscutible de la obra.
Arcángel, que continúa en
la estética cantaora de su primer disco, no puede
jactarse de poseer un pellizco que arañe por su peculiar
tesitura de voz, pero esta carencia la suple sobradamente
con su buen hacer, ligando tercios, imprimiendo personalidad
y gusto, con una especie de barroquismo comedido y sincero
que sin caer en el exceso, es capaz de recrear las tradicionales
melodías flamencas presentándolas como nuevas
armonías y frescas formas musicales.
Todo esto no impide que “La calle perdía”
sea un disco eminentemente comercial. El uso de coros femeninos,
estribillos pegadizos, melodías nuevas y cuidadas,
y el predominio de los cantes de compás son una prueba
evidente de ello. Pero es un disco bonito, está bien
hecho y sobre todo, es flamenco.
“La llave y la clave” es el
tema que abre el disco con un desarrollo melódico
preciosista y coherente, dificultoso
y arriesgado, donde el cantaor consigue una notable ejecución,
con un estribillo de corte y connotaciones morentianas,
y que culmina con agradables aires onubenses en compás
de tangos.
“Una verdad que la tenemos delante
y no queremos ni mirar” es parte de la letra del corte
“Si nos diera por pensar” que subtitula como
aires de guajiras, y que si no fuera por determinados momentos
de la guitarra, confieso que lo hubiera identificado como
una copla aflamencada. Eso sí…. preciosa, y
digna de todas las reflexiones sobre la validez de las fórmulas
flamencas para hacer cosas distintas.
La alegrias “Venta la Tonta”
presentan un dificultoso inicio y un desarrollo posterior
ambiguo que se pasea entre la cantiña gaditana y
la cordobesa. Línea musical novedosa y atractiva,
en la que quizás esté más sobresaliente
Juan Carlos Romero que Arcángel.
La soleá titulada “Los aires
llevan mentiras” es simplemente importante. El guitarrista
se busca con intensidad mientras el cantaor imprime enjundia,
conocimiento y gusto. La soleá es campo abonado para
la reflexión, se buscan armonías agudas para
voces graves, y para Arcángel el esfuerzo es justo
y contrario.
Según confesión del mismo Arcángel,
cuando invitó a Enrique Morente a escuchar el disco,
de la rumba “La verdad”, el maestro sólo
dijo lo siguiente “es un cante flamenco”. Y
es que esta rumba, nada tiene que ver con el vilipendiado
palo flamenco. Es un tema bien hecho, y es flamenco, porque
se compone de muchas pequeñas cosas. Esas en las
que el autor de la letra reconoce la verdad…
“La calle perdía” son
los prestigiados fandangos del cantaor y que en esta ocasión
dedica a su padre desaparecido. Así es como llaman
en Huelva a la calle donde Arcángel pasó su
infancia, la última del pueblo. Llama la atención
la armonización de la guitarra, que hace uso de un
inusual ritmo de mano derecha, y tendremos que acostumbrarnos
a escuchar el fandango de Gloria como parte de la ensalada
de los aires choqueros, y que el cantaor para meterlo a
compás liga tres tercios. Remata el corte con un
juguetillo que últimamente siempre regala en sus
intervenciones en directo con un valiente fandango de final.
Cuesta trabajo identificar la flamencura
del siguiente corte por la singular tesitura de voz, pero
ahí está la grandeza de esta preciosa bulería
titulada “Abre la ventana”, pegadiza y bien
construida, que acaba siendo una verdadera fiesta de sentidos
al escucharla con atención.
Con la malagueña “Carril de
San Miguel”, la primera que graba Arcángel,
pretende homenajear al maestro Enrique Morente, aunque no
aporta nada destacable, ni siquiera al abandolar el siguiente
cante que es la media granaína en la que Morente
versiona la aportación que hizo el Chato de las Ventas.
Sigue un cante por tonás con el que
redescubre las formas de la debla y del martinete, de muy
difícil ejecución, y una bulería titulada
“Buscando en la memoria”, que pese a estar más
trabajada musicalmente, no tiene el tratamiento flamenco
desde el mismo prisma que el resto de los temas.
Cierra el disco “Canto de los desengaños”,
una preciosa composición con la incorporación
de violines, que en definitiva es una copla con compás
ternario, y con aire especialmente melancólico.
“La calle perdía”
es un disco bonito, flamenco y bien hecho. Aunque repite
fórmula en lo que a producción se refiere,
hay nuevas aportaciones, se canta bien, experimenta con
nuevos melismas, suena bonito, no pierde el fundamento flamenco,
y sobre todo, no cansa.
¡Que lo disfruten!