Este disco pretende
hacerle justicia a un poeta andaluz que no ha gozado de
la popularidad que otros, a pesar de su excelente calidad.
Para hacerlo, se han centrado en uno de sus libros, titulado
“Alma andaluza”, y que se editó en 1900.
La selección
ha corrido a cargo de Antonio Sánchez Trigueros,
catedrático de la Universidad de Granada y nieto
del poeta, que ha tenido a bien incluir un poema personal
exaltando la obra de José Sánchez a modo de
Homenaje.
Alfredo Arrebola ha
sido el encargado de engranar las letras en las estructuras
musicales del flamenco.Malagueñas, Tientos, Bambera,
Fandangos, Peteneras, Cartagenera, Seguiriyas y Tonás.
La guitarra corre a cargo de un clásico Martín
Perea.
Y ala… ¡
a grabar!
Quienes conocen con
anterioridad a Alfredo Arrebola saben lo que pueden esperar
de este trabajo: dignidad, honradez y austeridad, en una
voz clásica, varonil y bonita para el cante. Los
trabajos del Maestro se caracterizan por ir muy cortitos
de presupuesto, así que quedan plasmadas las improvisaciones
que ponen de manifiesto la falta de ensayo y lo limitado
del tiempo de estudio de grabación.
Arrebola es de esos
flamencos antiguos que se encerraban con el guitarrista
teniendo muy claro lo que iban a hacer ellos, pero sin saber
por dónde saldría el de la sonanta. Así
que a Martín Perea le ha tocado la peor parte.Buscar
al cantaor todo el tiempo, intentando taparle las deficiencias
en lo que a compás se refiere, o la búsqueda
desesperada de la nota caprichosa que el cantaor necesita
incorporar para cuadrar el poema.
Lo verdaderamente
interesante es que con este trabajo consiguen parte de su
objetivo, consistente en utilizar el declarado homenaje
para dar a conocer a un gran poeta de finales del XIX y
principios del XX, al que la historia, los movimientos culturales
y las prisas no han considerado con objetiva medida.