En el libreto que acompaña
el disco, dice José Ramón Ripoll que “la
canción española ha ido sufriendo una serie
de transformaciones a lo largo de los tiempos en perfecta
adaptación al sentimiento de la sociedad”,
y seguramente esta es la mejor justificación de este
proyecto, ya que se trata en definitiva, de una adaptación
de la copla tradicional a una estética más
actualizada, menos localista, fruto de un espíritu
aperturista a otras culturas, mucho más acorde con
el nuevo concepto de globalización.
Y no podía ser de otra manera tratándose
de Chano Domínguez y de Martirio. Procedente del
jazz el primero y siendo una tonadillera heterodoxa la segunda.
El verdadero embrión tiene lugar en el disco que
editaran en 1997 titulado “Coplas de Madrugá”,
y aunque no sabemos si esta es la culminación de
su andadura juntos, se trata sin duda de un gran hito, porque
este disco se grabó en directo junto con la orquesta
de RTVE, el grupo de jazz de Chano Domínguez y Big
Band.
Nombre certero es el que utiliza Martirio
para definir el disco : Tonadijazz.
No es flamenco, ni siquiera es copla,
pero es arte y es muy andaluz. Músicos de lujo para
temas de lujo, y todo con una óptica actualizada
y sincera, con una gran elaboración musical y con
muy buen gusto. Agradable e interesante al mismo tiempo.
Tanto Domínguez como Martirio, que tienen un extraordinario
bagaje artístico, saben crear la tensión precisa
en cada uno de los cortes, y sobre todo, muy bien ... acoplados.
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