Este mes os invitamos a escuchar una seguiriya que nos envía Ramón Soler. Una curiosidad que acompaña de un texto que reproducimos íntegro:
Decía Pepe Pinto que cuando se acaban las voces solo cantan los que saben. Una muestra de esta afirmación es esta grabación de José Salazar Salazar, el marido de la Cañeta, donde con la voz ya tocada canta extraordinariamente. Salazar nació en 1936 en Madrid circunstancialmente pues sus padres eran gitanos extremeños. Pasa sus primeros años en Badajoz y luego en Huelva donde se empapa de sus fandangos. También alterna en Sevilla con el Bizco Amate, cantando con él por las calles, casas de vecinos, bares, tranvías y donde encartara. A partir de los cincuenta su vida artística transcurre junto a Cañeta en Málaga, Madrid, América, Europa, Japón y Marbella, donde vive desde hace 40 años. A este bagaje vivencial hay que sumarle su admiración por Antonio Mairena, con quien alterna en muchas ocasiones. Es el único cantaor que queda vivo de la fabulosa Antología del Cante Flamenco y Cante Gitano que dirigió Mairena y cuyos cantes se registraron a finales de los 50. En ella además intervinieron nada más y nada menos que Centeno, Aurelio, Pepe Torre, Rosalía de Triana, Pepita Caballero, Piriñaca, Mairena y la Perla de Triana. De los tocaores solo sobrevive Manuel Morao.
Hoy, ya retirado del cante por tener machacadas las cuerdas vocales –al igual que su admirado Antonio el Chaqueta–, se considera a sí mismo más que nada aficionado y acude allí donde pueda escuchar algo que le agrade y hablar de cante.
Te mando en dos mensajes una siguiriya y una soleá que cantó en una Berza de la Peña Juan Breva (reunión que se celebra todos los primeros sábados de mes, excepto los del verano) a mediados de los ochenta. Le toca el gran tocaor linense Juan el Africano (1927-1989), que pasó gran parte de su vida en Málaga. Que disfrutes.