Cuando se nombra a España se habla de Alegría, de Luz, del calor. Y si España tiene algo único, eso es sin duda el flamenco. Un arte andaluz auténtico, en que sus esencias gitanas se entremezclan con las moras y cristianas, siendo un fiel reflejo de la herencia multicultural española.
De todos ellos recogía influencias, enriqueciéndose incluso de los ritmos de la población negra, en una época en que la pobreza y la miseria acampaba a sus anchas.
La palabra FLAMENCO nos evoca imágenes y sensaciones muy distintas, ya que posee multitud de variaciones y niveles muy complejos. Para algunos es la imagen de una mujer fuerte y poderosa, zapateando y dando vueltas en un baile lleno de emoción y expresión; para otros son las sensaciones dejadas por un cante triste, e incluso hay algunos que descubren la secuencia de una guitarra que nos mete completamente en otro mundo de sonidos exóticos.
Baile, cante y música en el que los movimientos de pies, manos y brazos son muy precisos, no necesitando en principio más instrumentos que los del propio cuerpo humano. Dentro de cada tipo de baile, es el bailaor el que improvisa para imprimir su sello personal dentro de una estructura fija.
La danza de los hombres se caracteriza por el zapateado, juego de pasos de planta y tacón. La forma tradicional de danza de las mujeres se basa más en la gracia del cuerpo y en la soltura del movimiento de las manos.
Este arte que empezó con una voz y unas palmas, pronto incorporó el baile y la guitarra, utilizada tanto sola como para acompañar a la voz o al baile con encendidas melodías y rasgueos.

En el flamenco actual es común el uso del cajón, instrumento de percusión Peruano, que se adapta muy bien a este tipo de estilo porque no tiene una afinación determinada.
En el cante se pueden apreciar tres formas: el jondo, los cantos intensos y los cantos profundos, estos últimos transforman al músico por la profundidad de la emoción .... todos ellos imbuidos por el duende (encanto misterioso).
Hay muchos géneros o palos como las alegres bulerias, segurillas gitanas, fandangos, jaleos, tanguillos, tientos...entre otros.
Como todo buen arte, el flamenco ha superado la prueba del tiempo y trata de reflejar las tradiciones de la cultura y la gente española.
Hay gran número de tablaos por todo el mundo para disfrutar de este genuino arte, pero si se quiere apreciar en toda su pureza y esplendor, no hay otro en belleza y calidad que iguale al “Corral de la Pacheca”, considerado el templo del flamenco, en el que el duende gitano y la furia española destaca sobre todos los demás.
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