Flamenco y Universidad Vol. XLIII


Discos
Niño de Las Cabezas
Eds. Marita, 2017
Antonio Nieto Viso


Miguel Gálvez Niño de Las Cabezas
Centenario de su nacimiento 1917-2017
Flamenco y Universidad Vol. XLIII
Ediciones Marita SE 1068.- Año 2017
Autor. Antonio Nieto Viso



En este caso muy particular, las razones personales y artísticas, son las causas que han originado que el cantaor Niño de Las Cabezas sea poco conocido por la mayoría de los aficionados.


Con motivo del Centenario de su nacimiento, la colección Flamenco y Universidad, le dedica el volumen XLIII al Niño de Las Cabezas, para darnos a conocer parte de su biografía a través de sus cantes, un testimonio sonoro de una época de grandes turbulencias para el Cante.

En el libreto que acompaña a este Cd. con diecisiete cantes y dos entrevistas. La primera de ellas contiene el testimonio de Luisa Triana, bailaora que llevó a este cantaor en sus giras por Estados Unidos. En la segunda entrevista, el cantaor Pepe Huelva aporta datos históricos de vivencias; entre ellas, el examen al que se tenían que someter ante un jurado que le concedía el carnet de artista para poder trabajar y ejercer su profesión.

Miguel Gálvez Carrasco, artísticamente conocido como Niño de Las Cabezas, nació el 10 de Septiembre de 1917 en el pueblo sevillano de Las Cabezas de San Juan, perteneciente al partido judicial de Utrera. Fueron sus padres, José Gálvez Peña y Juana Carrasco Vargas. Su hermano fue el torero Juan Gálvez Juanete.

Alternó con cantaores de la talla de José Palanca, Manolo El Malagueño, Pepe Pinto, José Cepero, y Manuel Vallejo. En 1962, se trasladó a Estados Unidos. Desde este trampolín, actuó en Puerto Rico y Venezuela. En América del Norte, trabajó con Sabicas, Mario Escudero, y Juan Serrano. Posteriormente se estableció en Las Vegas, ciudad en la que falleció el año 1985.

Los cantes del Niño de Las Cabezas, están grabados con una calidad técnica aceptable, lo que nos permite situarlo en tres campos estilísticos diferentes de su obra discográfica, en la que suenan los toques personales fácilmente reconocibles de las guitarras en todo su esplendor de Juan Serrano, Ramón Gómez, Manuel Bonet, Paco Aguilera, y Juan El Africano.

Hubo un tiempo en que en los espectáculos flamencos, algunos artistas cantaban a dúo, con el objetivo de darle más atractivo al público. Por esta razón, está aquí Niño de Las Cabezas practicando esta modalidad con Antonio de Linares, Niño de Osuna, Domingo Alvarado, y Niño Segundo.

De todos ellos hay una síntesis biográfica en el libreto informativo.

En los años cuarenta del pasado siglo XX, Niño de Las Cabezas grabó en la Casa Odeón. En Puerto Rico grabó con el trianero Niño Segundo, y por último en la discográfica Columbia impresionó La Copla Andaluza con Miguel de Linares. Con todos estos documentos nos disponemos a adentrarnos para valorar el arte de este cantaor.

Comenzamos con las dos malagueñas del Mellizo bien rematadas, la primera con un fandango de Lucena, costumbre poco seguida en este estilo en aquellos años. Las letras empleadas son las conocidas que emplean la mayoría de cantaores.

Observamos, sobre todo en las malagueñas, las influencias de Pepe Marchena, que también percibimos en la mayoría de los fandangos naturales.

Resaltar que los distintos estilos de fandangos son de escuelas sevillanas, de exquisito gusto sonoro que acaban cautivando al oyente por su efectismo. De paso, suponen una oportunidad para rememorar estilos poco valorados en la actualidad.

Con el inconfundible toque de Juan Serrano, le escuchamos soleares de Triana en las que sobresale el estilo del Machango.

Seguimos disfrutando del toque de Juan Serrano en la granaína ejecutada con los esquemas de don Antonio Chacón, apareciendo de nuevo los ecos de Pepe Marchena, y en menor medida de Jacinto Almadén.

A buen ritmo y compás, Niño de Las Cabezas nos alegra con unas exquisitas bulerías jerezanas con conocimientos profundos que se funde en tercio de cierre con un fandango.

Destacamos el corte quince, con el que nos sorprende la diacronía de un comienzo por romeras, para acto seguido enseñorearse con unas sevillanas bíblicas dibujando paisajes y el ambiente que se vive en la romería del Rocío, sin olvidarnos del magnífico toque de Paco Aguilera.

Está genial por soleares de Utrera que creó Mercedes La Serneta, para completar el corte con el estilo de La Andonda por Triana.

Le siguen dos fandangos de Huelva cantando a tres: Niño de Las Cabezas, Domingo Alvarado, y Niño Segundo. Estamos ante un modo de cantar que ha tenido pocos continuadores, que es frecuente en las grabaciones de esta época.

Para el cierre de este Cd. el productor nos ha querido dejar un cante por tangos muy bien estructurados en los que pone la música, la guitarra de Paco Aguilera.