Flamenco y Universidad Vol. LXV


Discos
Manuel Moneo
LC Producciones
Antonio Nieto Viso


Por considerarlo de sumo interés, por lo acertado de su definición, reproduzco el primer párrafo que figura en el libreto del Volumen XLV, de esta interesante serie Flamenco y Universidad, que firman don Manuel Torralbo Rodríguez, y doña María Ángeles Carrasco, dice así: El Arte Flamenco constituye el más claro exponente de la identidad cultural Andaluza. Es conveniente potenciar, tanto el conocimiento riguroso del mismo como su difusión, contribuyendo de este modo a la consecución de los objetivos descritos en el Estatuto de Andalucía. Afianzar la conciencia de la identidad andaluza, a través de la investigación, difusión y conocimiento de los valores históricos, culturales y lingüísticos del pueblo andaluz en toda su riqueza y variedad.



Esta gran colección, cumple con todo lo expuesto en el párrafo precedente, y mucho más cuando nos disponemos a reseñar estos documentos sonoros del cantaor Manuel Moneo Lara, que nació en la calle Acebuche, enclavadas en el barrio de La Plazuela de Jerez de la Frontera, felíz acontecimiento que tuvo lugar el año 1949, que poco tiempo después se convirtió por la gracia de Dios en un cantaor puro, y así continuar siendo fiel a la ortodoxia del legado artístico que sigue cultivando.

Con Manuel Moneo, el Cante cobra todo el protagonismo, la pureza, y la entrega a las raíces profundas de esta tierra jerezana con sello propio dentro de nuestro patrimonio cultural del Sur de España.

Son ya muchos los años que Manuel lleva cantando la genuina expresión arcaica del Flamenco, por eso es uno de los pocos artistas que nos quedan sin contaminar, afortunadamente.

En estos diez documentos, que comprende este Cd. el aficionado percibe a un cantaor que siente todo lo que recibió de sus mayores en una voz rancia que cada vez se tarda más en escuchar a otros intérpretes, por eso conviene prestarle la máxima atención.

Con Moraíto acompañándole a la guitarra, nos abre el cofre personal con unas bulerías de Jerez, que nos hace retroceder en el tiempo de una fiesta grande que solo este palo puede manifestar para al escuchante donde puede estar parte del duende invisible que a veces se alía con el cantaor, en este caso, un jerezano que conoce el compás y el compromiso con el arte sin salirse del terruño.

En la Soleá, podemos recrearnos con una audición bajo el compás y las más puras esencias que corren por sus venas. Salen a relucir las soleares de Alcalá acordándose de Manuel Torre, y sin querer, Manolito María está presente en este estilo que creó Joaquín El de la Paula. Una selección de cantes de soleares que nuestro cantaor le introduce su eco personal jerezano.

Está fantástico por tonás y martinetes, cantes en lo que busca refugio para su voz, que quiere demostrar que los estilos básicos es lo suyo, y en ellos busca el calor de la tradición y las circunstancias de su creadores que quisieron dejarnos su protesta natural de unos hombres que nunca salieron de su tierra.

En el ecuador del Cd. unos fandangos naturales sobrecogen por su carga de emotividad ante la pura realidad.

El directo tiene esas cosas que hacen que el oyente note el calor de lo espontáneo; aquí en riguroso directo, percibimos sus sentimientos cuando le dedica este cante a su mujer después de llevar cuatro horas percibiendo cante y emociones personales.

Sus bulerías por soleá, son una autentica demostración de maestría de este artista jerezano, que está dentro de sus mejore intérpretes.

Con Miguel Salado en la guitarra, rinde honores por tarantos en la línea que creó Manuel Torre, que dedica a su familia de Albacete; no olvidemos que en La Mancha, hay mucha afición al Cante Flamenco.

Lo más íntimo, con la emoción a flor de piel lo encontramos en la seguiriya y en la soleá, que está magníficamente arropado con el toque de nuestro querido amigo Juan Antonio Muñoz Pacheco, un manchego residente en Aranjuez, él es un guitarrista de los que más sabe y quiso a don Antonio Mairena. Su toque para acompañar es bajo la referencia del recordado maestro Melchor de Marchena.

Nos dice Juan Antonio, que el 26 de Noviembre de 2010 estuvo en Jerez invitado por Pedro Carabante y Antonio Benítez. Mientras tocaba por soleá, observó el semblante de Moneo al escuchar aquellas falsetas que dibujaron en su rostro esa característica de comunicar el íntimo sentimiento del artista flamenco. Ese momento irrepetible, es el que se ha quedado grabado por soleares para la posteridad en este trabajo.

Y sigue Juan Antonio tocando la guitarra para dejarnos esos minutos irrepetibles por seguiriyas cantadas por Manuel Moneo, que ha buscado los ecos de sus antepasados para cantar con la jondura y el sentimiento a flor de piel, que se alcanza buscando en el interior telúrico que se da en esa privilegiada zona entre Cádiz y Sevilla.

Cierra estos ratos tan buenos, con alabanzas a Nuestro Señor Jesucristo con dos saetas, que aunque no estemos en Semana santa, nos erizan los cabellos por el sentimiento religioso y flamenco que contiene.