En Ca Tía Bolola


Discos
Flamenco y Universidad XL
Fonoruz. 2016
Antonio Nieto Viso


Dentro de la colección Flamenco y Universidad, el volumen XL nos sorprende por la pureza de los cantes de una comarca autóctona, que han sido rescatados para la memoria colectiva, Una joya de valor incalculable artísticamente hablando para conocer los mejores momento de un pasado en un tiempo concreto.

El Cd. comprende veintiún cortes, y se inicia con la voz de Antonio Mairena presentando a los componentes de esta familia jerezana. Suenan el cante de Tía Bolola, Luis Torres, Tío Juane, Juanata, y Paquera de Jerez. Por la diversidad de estilos familiares, creo conveniente pormenorizar todo el contenido artístico en estado puro, pero comprensible para captar ecos únicos a través de este tipo de grabaciones sin ánimo de lucro.



En mi opinión, aparte de escuchar el cante y el toque, es conveniente conocer la vida del artista aunque sea de manera superficial para situarnos mejor en el tiempo.

Tía Bolola, en realidad se llamó Rafaela Montoya, nació en Jerez de la Frontera en 1910, y falleció en esta misma ciudad en 1984. Fue gitana del barrio de Santiago, pequeñita y morenita. Fue prima de Tío Paulera el Viejo; y según nuestro amigo Manuel Ríos Ruíz, hermana de Anica Montoya, esposa del también gitano José Junquera.

Tía Rafaela, no fue artista profesional, a pesar de que por sus venas corrió la sangre más auténtica de la tradición. Junto a su marido Fernando “Batacazo” se ganaban la vida en una casa venta en las afueras de Jerez, en la antigua carretera del Puerto, a la verita del paso a nivel de El Portal. A esta casa, fueron a aprender a cantar La Paquera, Tío Borrico, Viejo Agujetas, Tío Juane, Tío Chozas, Los Moneo, Los Rubichi; incluso Antonio Mairena.
Con este avance, nos podemos hacer una idea de un periodo muy interesante de varias generaciones que nos dejaron, por fortuna, su testimonio cantaor en las grabaciones discográficas.

Vamos ya con las agradables sensaciones que hemos percibido durante la audición, que se inicia con la voz de Antonio Mairena presentando a esta familia y sus impresiones personales. A partir de aquí se suceden emociones indescriptibles con Tía Bolola cantando bulerías por soleá marca de la casa. Le responde por la misma línea don Antonio Mairena con las querencias en Pepe Torre y el remate con el bello juguetillo. Todo lo que sigue está desarrollado bajo los cánones personales de una época inolvidable.

El Instituto Andaluz de Flamenco, y la Universidad de Sevilla hacen una gran labor por mantener nuestro patrimonio con estos documentos, que se lo agradecemos las generaciones presente y las futuras.

La Bolola, abrió en su día el cofre de sus mejores esencias, pero antes aprendió entre otros, de Tío José de Paula; la prueba es esta seguiriya legitima que cierra Mairena (don Antonio) completándola con la cabal de Los Puertos del Tuerto de la Peña, al menos eso me parece a mí.

No sabemos las guitarras que intervienen, pero estamos ante un toque sencillo, pero eficaz en su labor, así se deduce de estas bulerías que conocemos por haberlas escuchado con posterioridad a otros artistas. El de Mairena, es el encargado de cerrar con su calidad interpretativa que le caracterizó cantándolo todo muy bien.

Otra vez bulerías antológicas, pero con el eco personal que le puso Antonio Benítez con la autenticidad irrefutable de esta tierra tan especial para el Flamenco.

Ahora Bolola y don Antonio se introducen primero, en la seguiriya de Tío José, que el maestro de los alcores completa con la profundidad de Manuel Torre según el esquema de Los Puertos.

En los puestos siete, ocho, y nueve se sitúan las bulerías de enorme personalidad jerezana, sobre todo, con Luis Torres y Tía Bolola. Son ecos inconfundibles, por eso es tan importante que lo aprendan las nuevas generaciones de maestros auténticos.

Hay otro espacio para nuestra protagonista y el Tío Juane acordándose de Manuel Torre en los tercios iniciales por seguiriyas, para seguir por Tío José y unido a los martinetes, un reencuentro con el pasado, un reencuentro con el pasado en la fragua de la ciudad que los vio nacer.

Los apartados doce, trece, y catorce, están reservados para los cantes de El Juanata, aquel malogrado artista que nos dejó el año 1975, pero su voz, gracias a la técnica suena moldeando la malagueña de Chacón, pero potenciada en la tradición que nos dejó El Mellizo en su versión doble. Le sigue la bulería por soleá y la granaína, testimonio fehacientes que también nos demostró que tenía un buen puesto en las bulerías.

Paquera de Jerez y La Bolola completan este Cd. con bulerías muy personales acordándose de Tío Chozas. Sensaciones de otro tiempo, pero que están de plena actualidad.

El próximo mes os espero para compartir con todos ustedes mis impresiones de otros artistas de la colección Flamenco y Universidad.