Antología de letras flamencas


Libros
Juan Carlos Muñoz
Cádiz, 2016
José Cenizo Jiménez


Juan Carlos Muñoz, Antología de letras flamencas, Cádiz, 2016, 141págs.
LETRAS FLAMENCAS EN HOMENAJE A CANELA DE SAN ROQUE
José Cenizo Jiménez


Juan Carlos Muñoz (San Roque, Cádiz, 1963), según datos que ofrece en la contraportada, tiene como principal objetivo renovar las letras del cante, y para ello ha compuesto, seguimos leyendo, “más de 1700 temas inéditos para el flamenco del siglo XXI, de los cuales más de 50 ya han sido grabados en trabajos discográficos”.

Este libro antológico se dedica en recuerdo o homenaje al cantaor Canela de San Roque, fallecido en 2015. Incluso en las páginas finales se ofrece un haz de comentarios sobre el artista, a cargo de conocidos estudiosos, aficionados, artistas o críticos de flamenco como Antonio Carrión, Rancapino, Manuel Bohórquez, Antonio Ortega, José L. Ortiz Nuevo, Miguel Ángel Fernández, Manuel Cástulo, Manuel Martín Martín, etc. Todos los destacan como cantaor de pellizco, entregado, poderoso, “eterno, como el agua y el aire”, en palabras de Martín Martín.

Las letras responden a variedad de estilos: fandangos, soleares, serrana, tangos… Incluso vemos alguna canastera, el “cante nuevo” de Camarón y Paco de Lucía:

Dicen que lo tengo todo,
y sé bien que no es verdad
porque a mi vida le faltan
pincelás de libertad.
Canastera, canastera, canastera.


Acierta el letrista, buen conocedor, con el aire, el motivo de cada estilo, aunque en el aspecto métrico alguna vez parece no encajar del todo, como el caso de esta seguiriya cuyo tercer verso no tiene pausa en la quinta sílaba: “Malo en la cama, / ya se encontraba…/ mientras los pobrecitos de sus niños / de pena lloraban”, si bien otra cosa es que el cantaor sea capaz de salvar esto.

A pesar de la desigual calidad de las letras, seleccionamos algunas de las que nos parecen más interesantes, que se centran en los temas habituales del flamenco: el dolor (“Grandes duquelas pasaba, / y pa mí las escondía, / para que nadie supiera / la amargura de mi vía”), el piropo, como en esta bambera (“La niña que está en la bamba / huele a rosa y a romero, / el cuerpo es una escultura, / sus ojos son dos luceros”), la muerte (por malagueña “Vivimos el día a día, / y casi nunca pensamos… / Vivimos el día a día / que la muerte nos espera / pa llevarnos de su mano, / sin preguntarnos siquiera”), etc.

Esperamos más aportaciones de este prolífico autor, al que sugerimos, no obstante, mayor criba en la selección y, necesariamente, más cuidado tanto en la edición formal de sus obras como en el cuidado de la puntuación y la ortografía.