A mi madre


Discos
Guillermo Salinas
Fonoruz, 2017
José Cenizo Jiménez


UN ESTRENO INTERESANTE CON SABOR A TRADICIÓN RENOVADA


Guillermo Salinas, joven profesor de Música y Doctor en “Estudios avanzados de flamenco” (Universidad de Sevilla), presenta al mundo su primer trabajo discográfico con la misma ilusión de un niño pequeño que estrena zapatos o balón nuevo. Y se nota en la combinación sonora y en la estética del disco. Ha elegido una gama reconocible de estilos y les ha dado una nueva revisión personal, elegante y atractiva: tangos, fandangos, granaína, rondeña, soleá, alegrías, taranta, bulerías y “Witches dance”-un regalo de belleza musical-.



Empezamos el recorrido musical con unos tangos, “Tuxen-Bang”, airosos, con unos coros mínimos (jaleos de “El Cabra” y “El Tolo”) al final y una letra que canta Sara Corea: “Cristiana Córdoba, / mora y judía, / ciudad que enamora / de noche de día”. Le siguen los fandangos “Miré tu cara”, con un punteado y trémolo iniciales que nos invitan al recogimiento, para pasar enseguida al marcaje de fandangos de Huelva, con aire vigoroso, con flamencura, para realce de una letra amorosa de nuevo con Sara Corea al cante, cuyo autor es el propio Guillermo. Un conjunto hermoso, de voces frescas y una percusión, de Luis Dorado, espléndida. Quizá un homenaje al maestro Niño Miguel.

A otro maestro, Riqueni, creemos que se evoca en el siguiente corte, “Sueña el Darro”, una granaína canónica, íntima, sugerente y evocadora, con precisos e imprescindibles trémolos que definen a este estilo. Uno de los temas más logrados.

Seguimos con la rondeña, estilo que no podía faltar en un compositor de guitarra flamenca. “Jameos del agua”, de brillantes trémolos y perfiles decorados con la viola de José Villafuerte y el chelo de Beatriz Ortiz. Un animado final da luz a este tema que intenta evocar los Jameos, una maravilla natural volcánica de la isla de Lanzarote.

Otro tema que nos seduce especialmente es “A mi madre”, soleá. Excelente la introducción y los trémolos de nuevo, tan del gusto del compositor. Combina en la voz de Sara Corea, con desgarro interpretativo, dos letras, una tradicional -“A la madre de mi alma / lo que la camelo yo, / siempre la llevo presente / metía en el corazón”- y otra de Guillermo -“Por qué te fuiste de mi vera, / por qué no podremos juntos / pasar esta primavera”-, ambas fe de amor profundo a la madre buena.

Saltamos a las alegrías, “Zahara”, aires gaditanos de buen pulso, poderosos, evocando las tierras de Tarifa. Y luego nos vamos a Levante y a la serenidad con la taranta “El Antolín”, con pasos ceremoniosos subrayados por la viola y el chelo de nuevo.

Como indicábamos al principio, el penúltimo corte, “Witches dance”, es una delicia musical, con un fraseo logrado y estribillo atangado, acompañado de la percusión de Luis Dorado. Un ejemplo de la creatividad de Guillermo.

Cierra la obra, cómo no, la bulería, o las bulerías “Vámonos”, digno cierre para un disco fruto de un trabajo concienzudo, tradicional y renovado, personal y con huellas de grandes maestros, en un modesto pero firme e interesante regalo a los aficionados a la buena música, al buen flamenco, a la vida y a la ternura de las cosas que importan: la amada geografía andaluza, la madre querida, el amor, los acordes eternos del flamenco… Complementa la entrega un folleto con buenas fotografías de Jesús López y relación de los temas y letras. “A mi madre”, título de un tema, de la obra y a la vez dedicatoria, es un estreno a tener en cuenta por su meticulosidad, frescura, fondo flamenco y variedad.

Pedidos y contacto: flamencosguillermosalinas@gmail.com