Guadalupe Torres y su baile


Opinión
Jorge Sánchez
Diciembre 2012


Guadalupe Torres y su baile entre azahares


En los últimos años, Madrid está siendo una fuente inagotable de buenas bailaoras. La realidad de la vida y en estos duros momentos, es difícil verlas asiduamente. Se montan espectáculos con bajísimo presupuesto, sin ayudas ni subvenciones, se alquilan centros culturales o salas de reuniones y se lanzan al riesgo de la venta de entradas. Pero afortunadamente ellas, siguen adelante y desde aquí, les doy todo el ánimo y el aplauso.






Gran expectación para ver a la bailaora madrileña Guadalupe Torres, con su nuevo espectáculo “Acuérdate cuando entonces”. Un lío de título, pero con una sinopsis que recuerda el antes del flamenco hasta hoy. Un paso y un homenaje al legado de Manuel Torre, Mairena, La Niña de los Peines, Caracol y tantos otros genios.

Lleno en la Sala, con un público mayoritariamente femenino y muy adicto. El espectáculo va de menos a más. Una entrada estática, con un gran escenario donde el “aire” va y viene. Posiblemente sea la idea, pero un poco gusta y bastante cansa, incluso la poquísima iluminación lo acentúa. Los montajes sobre escenas antiguas, combinadas con cantes y bailes de Guadalupe armonizan y agilizan el programa. ¡Cuantas veces reclamo una segunda figura, especialmente masculina!

Buenos cantaores, con un trabajo digno de resaltar. Dos artistas con mayúsculas, Antonio Núñez y Moi de Morón, fantásticos en el cante al servicio del baile y de la bailaora. Buen toque de Dani de Morón en toda la obra, excepto cuanto toca “su” solo, sin estar al servicio de la obra. Igual que Kike Terrón, correcto, quitando el “solo” con el tocaor.

Guadalupe Torres, con la que compartimos varios espectáculos, se nos convierte en una artista de las de antes, con toques de ahora. Domina los cantes, dispone de una figura inigualable que sabe mover y que sobre todo, sabe trasmitir sentimiento,. Movimientos añejos. Y destaco porque es obligado destacar, su baile con la difícil “bata de cola”. Maravillosa, toda fuerza, toda técnica, toda energía, todo es movimiento flamenco. Huele a azahar y arcilla mojada. Una gran obra de arte. Luego vino el remate con el Mantón. Ole.