Pensé dedicar el editorial de este mes a la Agencia Andaluza para el Desarrollo de l Flamenco; analizar los criterios que han determinado la forma de distribuir los recursos económicos entre las distintas ciudades de la Comunidad Autónoma; alertar sobre su objetivo no alcanzado de equilibrar el gasto público entre las distintas provincias; volver a hablar sobre los hermanos ricos y los hermanos pobres (siempre la misma cantinela que lamentablemente no cambia); y de cómo, ante tan grandes diferencias, incluyen en el presupuesto asignado a Almería una ayuda a la compañía de Eva Yerbabuena, que teniendo su domicilio fiscal en esta provincia, nunca ha actuado en ella (¡ni un ensayo, vaya…!).
Huelva y Almería son las grandes olvidadas. También son las grandes desconocidas.
Está claro que la densidad demográfica es un parámetro a tener en cuenta; otro es la movilización de la ciudadanía; y otro, sin duda, el abandono de las instituciones públicas. Estas provincias que tan poco proponen y menos disponen, necesitan recuperar la confianza en los organismos oficiales. Necesitan un empujón serio y constante. Alguien, en la Junta, debiera considerar esta propuesta mía, que no es personal, sino generosa.
Pensé dedicar el editorial de este mes a la Agencia, que ahora que le interesa, sabe movilizar al personal para que apoye su campaña titulada “Flamenco soy” ante la Unesco y que llevará a la Consejera y al director de la Agencia a todos los rincones disponibles. Una campaña que no sabemos si reduce el presupuesto dedicado al flamenco en este ejercicio de vacas flacas. En cualquier caso, esas visitas podrían aprovecharse en aquellos sitios donde menos llegan con su presupuesto para incentivar la iniciativa, para devolver la confianza, o para darla si es que nunca la tuvieron.
Este pasado año 2009, la Junta se ha gastado más de dos millones de euros en distintas iniciativas en pro del flamenco. Pues a modo de ejemplo, el ayuntamiento de Granada ha librado una partida de 1.700.000 euros para la orquesta de la ciudad, compuesta sólo de 50 músicos. Desconozco la cantidad con la que subvenciona la Junta de Andalucía a esta orquesta. En cualquier caso, y aunque las comparaciones son odiosas, que la Agencia asigne a todo el flamenco (incluido el que financia para que se desarrolle y disfrute fuera de Andalucía) algo más de dos millones de euros, no parece relevante. Está claro que un presupuesto tan exiguo sólo da para intentar salir en la foto de familia.
Por eso, pensaba dedicar el editorial de este mes a la Agencia, aún sabiendo que hay cosas mucho más importantes para el flamenco.