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Querido amigo :
El final de un año y el inicio de otro puede parecer un tránsito. Me pregunto si este momento de transición es también tiempo obligado para el balance, porque a veces es mejor seguir mirando hacia delante, sin más, y no veo con claridad si este es uno de esos casos.
Este 2008 ha estado regido por las curvas, unas dibujadas por los gráficos económicos, otras en los vaivenes de la indecisión, otras en los propios números. A pesar de todo, ha sido un año lleno de aventuras: hemos revitalizado el sello discográfico de Enrique Morente; hemos producido por primera vez un disco de buen flamenco; hemos incorporado a la sección de investigación un nuevo formato de reportaje gráfico con la colaboración de Jorge Sánchez; y hemos puesto en marcha la sindicación de contenidos convirtiéndonos en la web más vanguardista en lo que a actualidad flamenca se refiere, incorporando una media de ocho noticias diarias.
Hemos despedido a figuras entrañables del toque, del cante y del baile: Antonio Arenas, Juan el Camas o Mario Maya, entre otros, nos han dejado huérfanos de su arte.
Se ha consolidado El dorado catalán como una de las propuestas más serias, más interesantes y más diferentes. Y lo que debe animarnos es el hecho diferenciador de que sólo les ha bastado un poco de imaginación.
Han proliferado, aunque esto no es nuevo, los homenajes y celebraciones por las cosas, lugares y trayectorias que cumplen 40 o 50 años. En breve celebraremos lo octogenario.
Vuelve a demostrarse que los congresos crecen y viven al margen del flamenco, en el que los divos cada vez son más divos y los bohemios cada vez son más bohemios.
Han anunciado la desaparición de la Bienal de Málaga. Ni siquiera han podido reconducir con carácter reduccionista lo que fue una obra de arte programática.
El flamenco ha llegado a Bilbao por la puerta grande; la misma por la que Miguel Poveda ha estado saliendo tarde tras tarde. Este ha sido su año, sin duda, ya más reposadito el vértigo del 2007.
Con su nuevo director, la Agencia para el desarrollo del flamenco quiere ayudar al tejido empresarial, pero es difícil torear en una plaza sin saber quien es el toro ni por donde se te arrima. Y como los milagros no existen, debiéramos echar una mano abandonando el submundo en el que nos hemos movido hasta ahora.
Y mientras tanto Pitingo, que sale en los telediarios y disputa en cadenas nacionales por erigirse como disco más vendido, dice que “es el anticristo del flamenco para los puristas…”. En el año que entra, alguien debería explicarle a este hombre las diferencias que existen entre el pop y el gospel o el flamenco, y qué consideran los músicos como “pachanga de feria”…
Que el 2009 te proteja, amigo.
Gracias
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